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Foro de Exégesis y Teología bíblica del
Instituto del Verbo Encarnado
El Verbo Encarnado: Hebreos 3,7 – 6,20 - P. Dr. James Swetnam, S.J. |
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El Verbo Encarnado: Hebreos 3,7 – 6,20 P. Dr. James Swetnam, S.J. |
El sentido de la palabra lo,goj en el Nuevo Testamento varía con el contexto. En general todos concuerdan en que en el prólogo del Evangelio de Juan (1,1-18) lo,goj es un título especial para Hijo (vv. 1 [3x], 14). El presente trabajo sostiene que el sentido de lo,goj en Heb 4,12-13 es el mismo, es decir, en Heb 4,12-13 la palabra lo,goj indica al Hijo de Dios.
Pocos especialistas aceptarían que en Heb 4,12-13 la palabra lo,goj significa el Hijo; casi todos los exégetas modernos que han expresado su opinión acerca de este tema sostienen que la palabra lo,goj en estos versículos indican “palabra”, es decir, la Escritura, en el v. 12, y “cuenta” en el v. 13, de modo que una traducción se leería más o menos del tenor siguiente:
12La palabra de Dios es viva, vivificadora y activa, más tajante que una espada de doble filo, que penetra hasta el punto de separación del alma respecto del espíritu, y las junturas respecto de la médula, y escruta los sentimientos y pensamientos. 13Y ninguna criatura está escondida ante ella, y todas las cosas están desnudas y patentes a los ojos de Aquel con el cual es nuestra cuenta.
La traducción defendida en este trabajo es la siguiente:
12La Palabra de Dios es viva, vivificadora y activa, más tajante que cuchillo de doble filo, que penetra hasta el punto de separación del alma respecto del espíritu, y las junturas respecto de la médula, y escruta los sentimientos y pensamientos. 13Pero ninguna creatura está escondida ante ella, y todas las cosas están desnudas y patentes a los ojos de Aquel con el cual para nuestro beneficio está la Palabra (el Verbo).
Hay dos argumentos principales que serán usados para fundamentar esta interpretación: 1) la coherencia interna (los dos usos de lo,goj se refieren ambos al Hijo), y 2) la coherencia con el contexto (la estructura de Heb 3,1 – 7,28 indica que los dos usos de lo,goj se refieren al Hijo).
El contexto precedente de Heb 3,7 – 6,20 parece estar estructurado del modo siguiente:
Heb 1,1 – 3,6
A. Heb 1,1-4: Prólogo
B. Heb 1,5 – 3,7: La identidad del Hijo
1. Heb 1,5-14: El Hijo es Hijo de Dios
Heb 2,1-4: Parénesis
2. Heb 2,5-18: El Hijo es Hijo del Hombre
Heb 3,1-6: Parénesis[1]
El material del presente trabajo pareciera encajar en el esquema arriba indicado de la manera siguiente:
Heb 3,7 – 6,20: La Palabra como Garantía
A. Heb 3,7 – 4,7: Sl 95 – Texto y explicación
1. Heb 3,7-11: Texto
2. Heb 3,12 – 4,7: Explicación
B. Heb 4,8-16: El Hijo como Palabra
1. Heb 4,8-11: Introducción: Aquel que circuncida
2. Heb 4,12-13: La Palabra como aquel que circundida y como Sacerdote
3. Heb 4,14-16: Continuación: Sacerdote
C. Heb 5,1-10: Sl 2,7 y Sl 110,4: Texto y explicación
D. Heb 5,11 – 6,20: Parénesis
1. Heb 5,11 – 6,8: Parénesis negativa
2. Heb 6,9-20: Parénesis positiva
1. Hebreos 3,7-11: Texto
El texto escriturístico introductorio clave para el pasaje entero 3,7 – 6,20 es la citación de Sl 95 [94], 7-11.
3.7 Por eso, como dice el Espíritu Santo[2]: Si oís hoy su voz, 3.8 no endurezcáis vuestros corazones como en la rebelión, el día de la prueba en el desierto, 3.9 donde me pusieron a prueba vuestros padres, aun después de haber visto mis obras 3.10 durante cuarenta años. Por eso me irrité contra esa generación y dije: Andan siempre errados en su corazón, y así no conocieron mis caminos. 3.11 Entonces juré en mi cólera: ¡No entrarán en mi descanso!
El fundamento para la citación de este salmo parece ser su uso en las peregrinaciones a Jerusalén, cuyo objetivo era el “descanso” de Dios, es decir, el Templo.[3] La finalidad del uso de este salmo era mover a los peregrinos a un examen de conciencia, sea que ellos hayan venido con una obediencia plenamente fiel o con una dureza de corazón inclinada al error.[4] Lo que realmente está en cuestión es la fe.[5] Y el castigo por la dureza de corazón es el fracaso final:[6] los peregrinos son excluidos de obtener la promesa de la tierra.[7] La relevancia de la citación del autor de Hebreos es clara: la generación israelita del desierto es un ejemplo para los cristianos a quienes está escribiendo. Tanto como a la generación del desierto, así los cristianos pueden proponerse está cuestión: “¿Está Dios en medio de nosotros o no?”.[8]
2. Hebreos 3,12 – 4,7: Interpretación
La citación de Sl 95 introduce la entera sección que se extiende hasta 6,20. Pero en particular introduce los comentarios de Hebreos que se extienden de 3,12 a 4,7. Puesto que la citación del salmo es parenética en su naturaleza, la exposición midráshica del salmo toma la condición de una parénesis.
3.12 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros un corazón maleado por la incredulidad que le haga apostatar de Dios vivo; 3.13 antes bien, exhortaos mutuamente cada día mientras dure este hoy, para que ninguno de vosotros se endurezca por la seducción del pecado. 3.14 Pues hemos venido a ser partícipes de Cristo, a condición de que mantengamos firme hasta el fin la segura confianza del principio. 3.15 Al decir: Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones como en la rebelión, 3.16 ¿quiénes son los que, habiéndole oído, se rebelaron? ¿Es que no fueron todos los que salieron de Egipto por medio de Moisés? 3.17 Y ¿contra quiénes se irritó durante cuarenta años? ¿No fue acaso contra los que pecaron, cuyos cadáveres cayeron en el desierto? 3.18 Y ¿a quiénes juró que no entrarían en su descanso sino a aquellos que fueron incrédulos? 3.19 Así, vemos que no pudieron entrar a causa de su incredulidad. 4.1 Temamos, pues; no sea que, permaneciendo aún en vigor la promesa de entrar en su descanso, alguno de vosotros parezca llegar rezagado. 4.2 También nosotros hemos recibido una buena nueva, lo mismo que ellos. Pero la palabra que oyeron no aprovechó nada a aquellos que no estaban unidos por la fe a los que escucharon. 4.3 De hecho, hemos entrado en el descanso los que hemos creído, según está dicho: Por eso juré en mi cólera: ¡No entrarán en mi descanso! Y eso que las obras de Dios estaban terminadas desde la creación del mundo, 4.4 pues en algún lugar dice acerca del día séptimo: Y descansó Dios el día séptimo de todas sus obras. 4.5 Y también en el pasaje citado: ¡No entrarán en mi descanso! 4.6 Por tanto, quedando en claro que algunos han de entrar en él, y que los primeros en recibir la buena nueva no entraron a causa de su desobediencia, 4.7 vuelve a señalar un día, hoy, diciendo por David al cabo de tanto tiempo, como queda dicho: Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones...
El pasaje está enmarcado por las palabras Sh,meron eva.n th/j fwnh/j auvtou/ avkou,shte( mh. sklhru,nhte ta.j kardi,aj u`mw/n al inicio de la citación del Sl 95 en 3,7-8, y las palabras Sh,meron eva.n th/j fwnh/j auvtou/ avkou,shte( mh. sklhru,nhte ta.j kardi,aj u`mw/n en 4,7. Es claro a partir de estas palabras-marco que la dureza de corazón es central en relación al argumento sobre el cual el autor de Hebreos quiere insistir.
Pero la advertencia contra la dureza de corazón en el cristiano debe entenderse en relación a la incapacidad de entrar en el descanso cristiano. Este descanso cristiano es definido como por una gezerah shawah[9] en el centro de la exposición del Sl 95. Incluye una citación del Sl 95 en 4,3, una citación de Gn 2,2 en 4,4, y nuevamente una citación del Sl 95,11 en 4,5.[10] El elemento común en las citaciones son palabras que significan “descanso” (kata,pausij, katapau,w). El objetivo de la gezerah shawah es mostrar que el “descanso” del cual habla el Sl 95 es realmente el “descanso” del cual habla Gn 2, es decir, algo propio de Dios y no solamente la tierra prometida de Canaán. El hecho de que las dos citaciones del Sl 95,11 sean usadas para enmarcar la citación de Gn 2,2 manifiesta que el énfasis reside en este último.[11] Así, la dureza de corazón acerca de la cual advierte el salmo es vista como aquello que hace peligrar la entrada en el propio descanso de Dios. El pasaje presume la inmediatez de los destinatarios directos: el salmo habla directamente a los destinatarios sin intermediarios hermenéuticos.[12]
La “promesa” de la cual habla 4,1 es la primer referencia explícita a este tema principal de la epístola. Pero las referencias implícitas comienzan ya en 1,2 con la mención del Hijo como “heredero” (klhrono,moj). Y en la interpretación de la epístola que ha sido dada aquí aparecen de modo importante pero implícito en 2,5-18. La referencia a la “promesa” hunde sus raíces en las promesas hechas por Dios mediante un juramento en Génesis 22 y citadas en Heb 6,14.[13]
La frase “la palabra oída” (o` lo,goj th/j avkoh/j) parece ser particularmente significativa. Detrás de ella está la expresión hebrea h[wmvh rbd (“la palabra de la escucha”), en la cual “escucha” puede referirse a algo comunicado oralmente sin indicación alguna de intención de provocar la fe (como en Si 41,26; Mt 4,24; Mc 1,28) o de algo comunicado oralmente con la intención de inducir a la fe (1 Te 2,13; Ro 10,17). En la segunda variante, el uso de la palabra lo,goj indica que se trata de alguna tradición oral o enseñanza tradicional. Tal podría ser la situación en 1 Te 2,13, donde el contraste es entre tradición humana y divina.[14] Y tal parecería ser la situación en Heb 4,2.[15] El autor está hablando acerca de la Tradición de la promesa de entrar en la tierra prometida, una Tradición oída por la generación del desierto (de quienes se dice explícitamente que han oído la Tradición) y por los destinatarios (de quienes también se dice explícitamente que han oído la Tradición).
Al comienzo de su Éxodo, la generación del desierto “había creído” (avkou,santej – 3,16), pero luego se habían “rebelado” (parepi,kranan – 3,16), “pecaron” (toi/j a`marth,sasin - 3,17), y desobedecieron (toi/j avpeiqh,sasin - 3,18). La “palabra escuchada”, es decir, la Tradición acerca de la entrada, no les aprovechó poque no estaban unidos en la fe con aquellos que “habían creído” (toi/j avkou,sasin - 4,2). El participio avkou,santej en 3,16 y el participio avkou,santej [en 4,2] se refieren ambos a personas que “escucharon” en el sentido de “creyeron”, pero en 3,16 aquellos que creyeron fue la generación del desierto al comienzo de su Éxodo, mientras que aquellos que creyeron en 4,2 eran los destinatarios de la epístola.[16] En la visión del autor de Hebreos los héroes de la antigua alianza fueron perfeccionados por su unión con los cristianos (11,40).[17]
Para el autor de Hebreos, por tanto, la generación del desierto fue incapaz de entrar en el descanso. Por sus objetivos teológicos, deja de lado casos individuales como Josué y Caleb. Esta visión del fracaso comunitario de la generación del desierto para entrar en el descanso de Dios debido a su incredulidad contrasta con su visión de los destinatarios para quienes el fracaso se indica en términos de individuos, expresado por el uso del pronombre indefinido tij: e;n tini u`mw/n (3,12), tij evx u`mw/n (3,13), tij evx u`mw/n (4,1), tij (4,11). La consecuencia es que para los destinatarios el éxito en entrar en el descanso está asegurado para el grupo como un todo.[18] Este concepto del grupo reposa sobre la expresión toi/j avkou,sasin de 4,2. La razón para el éxito asegurado del grupo como un todo queda aún por ser mostrada.
B. Hebreos 4,8-16: El Hijo como Palabra
El pasaje 4,8-16 está centrado en vv. 12-13 con su famoso pasaje sobre o` lo,goj tou/ qeou/. Heb 4,8-11, por tanto, conduce a este pasaje de central ubicación.
1. Heb 4,8-11: Introducción: Aquel que circuncida
4.8 Porque si Jesús [Josué] les hubiera dado el reposo, Él no hablaría después acerca de otro día. 4.9 Por tanto, queda todavía un reposo sabático para el pueblo de Dios. 4.10 Porque aquel que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, así como Dios de las suyas. 4.11 Hagamos, pues, todo esfuerzo para entrar en aquel reposo, de modo que ninguno caiga en el mismo tipo de desobediencia.
Esta pequeña sección de parénesis comienza donde acaba el tratamiento midráshico del Sl 95, pero lo supone: cf. el uso de ga,r en el v. 8, y de katapau,w / kata,pausij en los vv. 8, 10, 11.[19] El versículo 8 comienza inmediatamente después de la repetición del Sl 95,7-8 en 4,7, que sirve junto los mismos versos en 3,7 como un marco para 3,7 – 4,7. Pero un nuevo elemento se introduce con la mención de Josué bajo el nombre de la LXX de Ihsou/j.[20] Dado que Josué no logró introducir al pueblo en la tierra celestialmente prometida, la promesa aun queda vigente. Esta promesa tiene que ver,como la gezerah shawah en 4,3-5 ha mostrado, no con la tierra prometida terrenalmente sino con la tierra prometida celestialmente, que el propio descanso de Dios.[21] El v. 11 urge a los destinatarios a “apresurarse” (spouda,zw[22]) a entrar en el descanso, de modo que ninguno de ellos pueda ser dejado como una parte de la desobediencia ejemplificada en Sl 95. La idea de “reposo” enmarca los versículos 8-11 por razón de la palabra katapau,w en el v. 8 y la palabra kata,pausij en el v.11.
2. Heb 4,12-13: La Palabra como Aquel que circuncida y como Sacerdote
Heb 4,12-13 es uno de los pasajes más citados de la epístola. Esto contribuye a volver dificultosa cualquier nueva mirada, porque la costumbre generalizada de tomar la palabra lo,goj como una referencia a la palabra de Dios en la Escritura tiende a excluir incluso la posibilidad de un sentido diferente.
4.12 Porque el lo,goj de Dios es vivo y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos. Penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. 4.13 Y no hay ninguna creatura escondida para Él, porque todas las cosas están desnudas y expuestas ante los ojos de Aquel, junto al cual para nuestro beneficio está el lo,goj.
La expresión o` lo,goj se encuentra al inicio del v. 12 y al final del v.13, y entonces enmarca estos dos versículos, al igual que las palabras kata,pausij / katapau,w enmarcan los versículos 8-11. Esto parecería indicar que los vv. 12-13 son queridos por el autor para ser tomados como un todo. Pero con la interpretación convencional de o` lo,goj en el v. 12 como la “palabra” de la Escritura se siguen varias dificultades.
Primero está la dificultad de que los dos usos de o` lo,goj son inconsistentes: en el v. 12 se dice que el discurso es acerca de la “palabra” o la “cuenta” que los cristianos tendrán que rendir delante de Dios.[23] Esto es extraño si se busca que las palabras sirvan como marcos.
Segundo, la imagen es inconsistente: en el v. 12 la imagen es acerca del penetrante poder de o` lo,goj, mientras que en el v.13 la imagen parece referirse a un sacrificio o posiblemente al sostenimiento de la lucha.[24]
Tercero, no es claro como “una espada de doble filo” se aplica a una imagen de sacrificio, el cual parecería más apropiado a Hebreos que el sostenimiento de una lucha.[25]
Finalmente, el uso de la partícula ilativa ou=n en 4,14 es difícil de reconciliar con la interpretación corriente. En 4,12 ga,r se refiere a lo que precede inmediatamente: el penetrante poder de la imagen de la espada da la razón de porqué la construcción exhortativa spouda,swmen es usada en el versículo precedente, proporciona un sentido tolerable. Pero la partícula ilativa ou=n en el versículo 14 es más difícil de explicar. Incluso si se admite que se refiere al distante discurso sobre el sumo sacerdote en 2,13b-18 (la única discusión previa de avrciereu,j en la epístola), la transición desde el v. 13 es abrupta.[26]
Una posible respuesta para resolver estos problemas con una solución unificada consiste en tomar la palabra lo,goj como referida a Jesús mismo, tal como en el prólogo joánico.[27]
Si lo,goj en la expresión o` lo,goj en 4,12-13 se entiende como referida a Jesús[28] mismo, la palabra puede tener el mismo sentido en ambos versículos. En el v. 12 la alusión a Jesús como o` lo,goj se referiría a su habilidad para conferir una circuncisión espiritual del corazón necesaria para realizar una entrada definitiva en el reposo de Dios. En el v. 13 la alusión a Jesús como o` lo,goj se refiere a su ser junto a Dios juez para actuar como intercesor por los cristianos (“para nuestro beneficio”). [Respuesta a la primera dificultad]
Hay entonces dos imágenes incluidas: la imagen de la circuncisión espiritual (v. 12) y la imagen de la víctima sacrificial (v. 13). El v. 12 vuelve la mirada a lo que precede: el primer Jesús (Josué) no hizo entrar al pueblo en el descanso de Dios, pero sí lo hará el segundo Jesús. El v. 13 mira hacia delante, a lo que sigue: Dios es juez de todos, ante Él nada hay escondido, pero Jesús está con Él como nuestro intercesor, es decir, como sumo sacerdote, habiendo sido la víctima de un sacrificio. [Respuesta a la segunda dificultad][29]
La “espada de doble filo” (ma,cairan di,stomon) es mejor si se toma como “cuchillo de doble filo”. En el v. 12 es el cuchillo de circuncisión usado por Josué (Jos 5,2).[30] En el v.13 se trata del cuchillo de sacrificio usado por Abraham para el sacrificio intentado de Isaac (Gn 22,6).[31] El v. 12 mira hacia atrás, al v. 8, donde Josué es mencionado como quien no logró dar el reposo al pueblo.[32] El v. 13 mira hacia delante, al v. 14 y la discusión del sumo sacerdote que culmina en el ofrecimiento de Jesús de sí mismo según el modelo de Isaac en 5,7-8.[33] La imagen de la primera mitad del versículo es la de una víctima sacrificial extendida con el cuello expuesto al cuchillo, y alude a Cristo como víctima; la segunda mitad del versículo habla de Cristo como lo,goj que actúa como intercesor ante Dios, es decir, actúa como sacerdote, resultado de su ofrecimiento de sí mismo. Este doble uso, tan versátil, de ma,caira está aludido por la palabra di,stomoj (“doble filo”): la ma,caira (“cuchillo”) sirve para la circuncisión en el v. 12 y para el sacrificio en el v. 13. Y, al igual que el cuchillo, los versículos que hablan de estas dos funciones miran a direcciones opuestas. [Respuesta a la tercera dificultad]
Tomando la expresión o` lo,goj como referida a Jesús en cuanto sumo sacerdote intercesor, se explica porqué la palabra ou=n es usada en el v. 14: el v. 13 ha dado la ocasión para volver atrás y aludir a la discusión precedente de Jesús como sumo sacerdote en 2,13b-18. [Respuesta a la dificultad última]
En la interpretación sugerida aquí, Heb 4,12-13, con su alusión a Jesús como lo,goj, trabaja como pivote en la sección 3,7 – 6,20. Sintetiza la primera parte, 3,7 – 4,11, que discute la promesa espiritualizada de la tierra, es decir, el descanso de Dios. Al representar a Jesús como divino (o` lo,goj) el autor indica implícitamente porqué la entrada en esta tierra espiritualizada del descanso de Dios es posible: Jesús, que es igual a Dios, es capaz de efectuar la circuncisión espiritual del corazón, necesaria para tal entrada.[34] Además, al mostrar a Jesús como divino (o` lo,goj) el autor indica implícitamente porqué la entrada en esta tierra espiritualizada del descanso de Dios será llevada a cabo infaliblemente por el grupo como un todo: nuevamente, la circuncisión espiritual realizada divinamente es segura en sus efectos, a menos que quede frustrada por actos individuales de desobediencia. Por tanto, el lo,goj hace posible la realización de la promesa de la tierra para aquellos que permanecieron en comunión con Cristo, como indica el versículo de transición 3,6 que introduce 3,7 – 6,20. El mismo lo,goj es incluido en la imagen de intercesor en el v. 13. Esto abre el camino para la mención del sacerdocio en v. 14 y para la discusión siguiente acerca de Jesús como sacerdote que ocupará el discurso hasta 8,1. Así, el lo,goj del v. 13 prepara el camino para la discusión de la promesa de descendencia que, en Hebreos, viene del sacrificio de Jesús, sumo sacerdote, y [de] la consecuente alianza en su sangre (cf. Heb 13,20).[35]
El adjetivo zw/n (“viviente”) usado en referencia a lo,goj en el v. 12 es importante para comprender algo acerca del tema implicado. En otras partes de la epístola esta palabra se usa respecto de Dios mismo (3,12; 9,14; 10,31; 12,22), o de Cristo (7,25; 10,20), o de la vida humana (2,15; 7,8; 9,17; 10,38; 12,9), pero nunca de una vida no personal. La interpretación corriente de la palabra lo,goj como referida a la Escritura constituye de este modo una notable divergencia de su uso en Hebreos.[36] Pero si o` lo,goj se refiere a Jesús esta inconsistencia desaparece.
La palabra de la Escritura es aquello que era accesible al pueblo cuando estaba atravesando el primer Éxodo a la tierra prometida: en 9,19 Moisés es descripto como purificando el Libro de la Ley en el Sinaí, mientras el pueblo (también purificado) estaba formado.[37] Proponer la misma Escritura como el medio para la entrada de los cristianos que atraviesan el nuevo Éxodo hacia la tierra prometida espiritual es dejar sin explicación la razón acerca de la eficacia del lo,goj cristiano. La fe sola no puede ser la razón, ya que entonces el énfasis sobre la eficacia del lo,goj carecería de sentido. La actividad del lo,goj y una fe activa son requeridas para explicar la razón para la garantía respecto al ingreso de los cristianos, si es que la palabra de 4,12 en el contexto inmediato y general de la Carta debe cumplirse.[38]
La primera parte del v. 13 (kai. ouvk e;stin kti,sij avfanh.j evnw,pion auvtou/) trata acerca de la omnisciencia de Dios y sugiere que Él es juez.[39] La segunda parte (pa,nta de. gumna. kai. tetrachlisme,na toi/j ovfqalmoi/j auvtou/) trata acerca de un sacrificio, indicado a través de la imagen de un cuello “desnudo y patente”,[40] y sugiere que Dios es también visto como el que ofrece el sacrificio.[41] La parte final del v. 13 (pro.j o]n h`mi/n o` lo,goj) nuevamente se refiere a Dios (pro.j o]n) y o` lo,goj se refiere a Cristo. o` lo,goj está tomado en un sentido análogo al de la cláusula o` lo,goj h=n pro.j to.n qeo,n de Jn 1,1, excepto por que la cláusula en Hebreos se refiere a la situación de Cristo después de la resurrección como fuente de misericordia y favor (cf. 4,16, que parecería referirse antecedentemente a 4,13), y no a la situación de Cristo antes de la encarnación. En esta tercera parte del v. 13 Dios nuevamente aparece como juez, excepto por el hecho de que Él es ahora juez con Cristo como intercesor. Así, el v. 13 contiene un sumario en miniatura de una profunda visión del rol de Dios y de Cristo en la redención:
1) Dios como juez ve todas las creaturas (primera parte del v. 13);
2) Dios ofrece a Cristo en sacrificio (segunda parte del v. 13);
3) Dios actúa como juez ahora con Cristo como intercesor (tercera parte del v. 13).
3. Heb 4,14-16: Continuación: Sacerdote
4.14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que ha traspasado los cielos, Jesús el Hijo de Dios, mantengamos la confesión. 4.15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no puede compadecerse de nuestras debilidades, pues él fue tentado en todo igual que nosotros, pero sin pecado. 4.16 Acerquémonos, pues, con confianza al trono de la gracia para que alcancemos misericordia y hallemos gracia para el oportuno socorro.
El pasaje 4,14-16 introduce el tratamiento de Jesús como sumo sacerdote. Estos versículos constituyen una parénesis introducida por 4,13, y como tal son simétricos con los vv. 8-11 que constituye una parénesis puntual hasta 4,12. El pasaje de los vv. 14-16 está enmarcado por la palabra ou=n que se encuentra en los vv. 14 y 16. El primer ou=n está ocasionado por la alusión al sacrificio que encontramos en v. 13 y remite a la discusión acerca del sumo sacerdote en 2,13b-18. La alusión a Isaac y Gn 22 que fue afirmada para 2,13a y 2,18 se continúa en v. 15 con el uso de la palabra peira,zw.[42]
Al igual que Jesús como o` lo,goj se dice que es accesible actualmente como la base para el definitivo ingreso del cristiano en la tierra del reposo de Dios en los vv. 8-11, así Jesús como o` lo,goj se dice que es accesible actualmente como la base para el recurso del cristiano a Dios como una fuente de misericordia y de gracia (v. 16).[43] La palabra “misericordia” (e;leoj) evoca el uso “misericordioso” (evleh,mwn) en 2,17, donde se le aplica a Jesús como sumo sacerdote. La palabra “auxilio” (boh,qeia) en el v. 16 remite a la palabra “ayudar” (bohqe,w) en 2,18.[44]
El timbre cúltico del pasaje 4,14-16, con su insistencia sobre el “acercamiento” (prose,rcomai) al trono de Dios, es inequívoco.[45] Lo que no es tan obvio es la tesis que defendemos en este estudio de que la promesa de Dios a Abraham acerca de la descendencia es realizada por Jesús como sumo sacerdote: es a través de su capacidad sacerdotal para purificar del pecado que un nuevo pueblo se forma, al cual lleva a la perfección a todo el pueblo de fe y verdad a lo largo de la historia sagrada (es decir, la simiente espiritual de Abraham). El pueblo es un pueblo espiritual precisamente porque es sacerdotal, es decir, el resultado del sacrificio de Cristo.
C. Heb 5,1-10: Sl 2,7 y Sl 110,4: Texto y explicación
Después del pasaje “pivote” 4,12-13 con su parénesis acompañante en 4,8-11 y 4,14-16, viene una gezerah shawah en el pasaje 5,1-10 que es simétrico a la gezerah shawah y pasaje en 3,12 – 4,7. La simetría que envuelve 3,12 – 4,7 y 5,1-10 no es perfecta: 3,12 – 4,7 es algo más largo, pero luego tiene la función de comentar de modo midráshico sobre un texto de la Escritura (la citación de Sl 95,7-11), una función que 5,1-10 no tiene. La gezerah shawah concierne la naturaleza de Jesús como sumo sacerdote y continúa a la parénesis de 4,14-16 que a su vez está basada en 4,12, la cual a su vez, a causa del tema común de o` lo,goj, está conectada con todo lo que precede. Así, 5,1-10 es una parte esencial del entero pasaje que comienza con 3,7.
5.1 Porque todo Sumo Sacerdote es tomado de entre los hombres y está puesto en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios para ofrecer dones y sacrificios por los pecados; 5.2 y puede sentir compasión hacia los ignorantes y extraviados, por estar también él envuelto en flaqueza. 5.3 Y a causa de esa misma flaqueza debe ofrecer por los pecados propios igual que por los del pueblo. 5.4 Y nadie se arroga tal dignidad, sino el llamado por Dios, lo mismo que Aarón. 5.5 De igual modo, tampoco Cristo se apropió la gloria del Sumo Sacerdocio, sino que la tuvo de quien le dijo:
Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy.
5.6 Como también dice en otro lugar:
Tú eres sacerdote para siempre, a semejanza de Melquisedec.
5.7 El cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarle de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente, 5.8 y aun siendo Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia; 5.9 y llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen, 5.10 proclamado por Dios “Sumo Sacerdote a semejanza de Melquisedec”.
El pasaje comienza con una definición del sacerdocio aarónico de la dispensación mosaica (5,1-4).[46] La partícula ilativa ga,r alude a la palabra avrciereu.j en 4,15[47] y muestra que lo que sigue debe entenderse como referido de algún modo a Cristo como sumo sacerdote tal como se considera en aquel versículo.
El pasaje 5,1-4 parece comprenderse mejor si se lo ve como referido al sacerdocio aarónico a exclusión de Cristo. Porque Cristo no es de la línea de Aarón (cf. Heb 7,14), y el principal punto de los vv. 1-4 es el de la dependencia del sacerdote aarónico en la llamada de Dios al sacerdocio. Esta dependencia está indicada por el uso de pasivos en lambano,menoj y kaqi,statai en el v. 1 y kalou,menoj en el v. 4, donde el agente, Dios, es indicado explícitamente. Además, Cristo es sin pecado (4,15) y el sacerdote aarónico ofrece sacrificio por sus propios pecados (5,3).
Pero aunque Cristo no es un sumo sacerdote de la línea de Aarón, sin embargo Él es llamado, como lo era el sumo sacerdote aarónico. Este es el principal punto de relevancia de 5,1-4 para Cristo, como lo indica 5,4-5: ningún sumo sacerdote aarónico toma para sí este honor sino solamente aquel que es llamado por Dios como lo fue Aarón (5,4). Así, Cristo no se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino [que lo glorificó] aquel que le dijo: ... (5,5a). Allí continúa la gezerah shawah en 5,5b-6. Consiste en la citación de Sl 2,7 y Sl 110,4, unidos juntamente por el pronombre su, (“tú”). El Sl 2,7 fue usado previamente en 1,5 para introducir una gezerah shawah y la repetición parecería ser intencional.
En 1,5 el Sl 2,7 es usado para indicar el momento de la resurrección cuando la humanidad de Jesús se torna conmensurable, proporcionada, con su divinidad al recibir un cuerpo glorificado, y 2 Sam 7,14 en la segunda parte de la gezerah shawah allí indica el descendiente de la línea mesiánica de David. Juntamente, la combinación de las dos citaciones indica que el autor considera que al momento de la resurrección el sacerdocio de Melquisedec es realizado en el Hijo.[48] En el contexto la resurrección es entonces la llamada de Dios a ser un sumo sacerdote. De esta manera la relevancia de 4,15 se vuelve evidente: el sumo sacerdote que tienen los cristianos es alguien que ha sido probado (v. 15) y ahora actúa como intercesor en el trono de gracia de Dios (v. 16).
De este modo, el autor de Hebreos atribuye el sacerdocio de Melquisedec a Jesús como un resultado de su resurrección. Esta es la segunda fase del sacerdocio de Jesús. La primera fase es solamente aludida en 4,15 en referencia a la “prueba” de Jesús: Jesús “ha sido probado” (pepeirasme,non - perfecto) y por eso permanece en la segunda etapa de su sacerdocio como un resultado de haber sido probado en la primera fase. Pero es la segunda fase aquella a la que se alude en 4,14 con la mención de Jesús como un “gran sumo sacerdote” que “penetró los cielos”.[49] El sacerdocio definitivo de Jesús es aquel “del orden de Melquisedec” y se discute en 7,1-28.
Jesús es presentado en los vv. 7-10 como ya siendo sacerdote cuando El es “perfeccionado” (teleio,w) y “proclamado” (prosagoreu,w) sumo sacerdote según el orden de Melquisedec (vv. 9-10). Esto puede inferirse del verbo usado en el v. 7 para describir cómo Él ofreció “oraciones y súplicas”: prosfe,rw, porque este mismo verbo es usado en los vv. 1 y 3 para describir el ofrecimiento de los sacrificios del sacerdote aarónico.[50] El ofrecimiento de “oraciones y súplicas” precisamente como sacrificio es importante para resolver las crux acerca del objeto de estas oraciones y súplicas.[51] Porque esto solo parecería eliminar las respuestas usuales dadas al objeto de las oraciones y súplicas: siendo libre de la necesidad de morir, por ejemplo, difícilmente puede ser un objeto de sacrificio.[52] Incluso el pedido de ser resucitado de la muerte no puede cualificar.[53] La única respuesta dada que cualifica es que Jesús pidió morir.[54] La consideración presupuesta es que Jesús es visto como el nuevo Isaac (cf. 2,8b-18; 4,13) que enfrenta la muerte con fe y confianza como miembro de la descendencia de Abraham. En esta perspectiva las distintas cruces en 5,7-10 encuentran una explicación inteligible:
1) las oraciones dirigidas a “Aquel que podía salvarlo de la muerte” (pro.j to.n duna,menon sw,|zein auvto.n evk qana,tou): como Dios salvó a Isaac, así también podía salvar a Jesús;
2) la intensidad de las oraciones de Jesús –“con intenso clamor y lágrimas (meta. kraugh/j ivscura/j kai. dakru,wn): tal intensidad es compatible con la función de Jesús como alguien sin pecado (4,15) empeñado en llevar a cabo la redención de los hombres a través de su propia muerte (2,14-15);
3) “habiendo sido escuchado a causa de su reverencia” (eivsakousqei.j avpo. th/j euvlabei,aj): “reverencia” en Hebreos se usa en relación al temor ante el poder de Dios;[55]
4) el aprender la obediencia, aunque era Hijo (kai,per w'n ui`o.j( e;maqen avfV w-n e;paqen th.n u`pakoh,n): Jesús aprendió por experiencia, es decir, como hombre, la naturaleza positiva de los resultados de la obediencia (Él fue ya obediente al venir al mundo [Heb 10,5-7]);[56]
5) obediencia a un Jesús “vuelto perfecto” (teleio,w) como causa de salvación eterna: la experiencia de Jesús de la naturaleza positiva de los resultados de la obediencia se refleja en aquellos que se comportan como Él frente a la muerte.
Así, el contraste con la “debilidad” (avsqe,neia) de la cual el sacerdote aarónico está rodeado (5,2) es intentado para contraponer con la potencia de Jesús: Jesús puede compadecerse de la debilidad de los destinatarios (4,15) no porque Él mismo fue débil sino porque Él mismo fue “probado” (peira,zw).
Las suposiciones fundamentales en 5,1-10 parecerían ser las siguientes: Jesús es sacerdote por el hecho de haber asumido carne y sangre para poder morir por los pecados de la humanidad (Heb 2,14-15). Vino al mundo para cumplir la voluntad de Dios ofreciendo su propio cuerpo en lugar de los sacrificios de la Ley mosaica para la santificación del hombre (Heb 10,5-10). A pesar del desgano de Dios como Padre a permitir la muerte de su Hijo, Jesús prevaleció y su auto-ofrecimiento es aceptado por el Padre (Heb 5,7-10). Pero esto no es suficiente para constituir una llamada positiva de Dios a Jesús para ser un sumo sacerdote por la manera cómo Aarón y sus sucesores lo fueron. Jesús no fue “elegido”[57] por Dios en este sentido técnico en orden a ofrecer su sacrificio terreno (más bien, Dios fue persuadido por Jesús a aceptar el sacrificio de sí mismo: 5, 7-8). Pero hubo una “llamada” oficial de Dios al sacerdocio, y esta llamada ocurrió en el momento de la resurrección, que fue una iniciativa de Dios que siguió a la obediencia de Jesús a aquello que Él percibió como voluntad de Dios (5,8). Y el sacerdocio que resultó fue el sacerdocio según el orden de Melquisedec (5,10), no según Aarón.
D. Heb 5,11 – 6,20: Parénesis
Hacia el final de la sección más grande 3,6 – 5,10, encontramos una extensa parénesis en 5,11 – 6,20. Esta se divide en dos subsecciones: 5,11 – 6,8 (parénesis negativa) y 6,9-20 (parénesis positiva).
1. Heb 5,11 – 6,8: Parénesis negativa
5.11 Sobre este particular tenemos muchas cosas que decir, aunque difíciles de explicar, porque os habéis hecho tardos de entendimiento. 5.12 Pues debiendo ser ya maestros en razón del tiempo, volvéis a tener necesidad de ser instruidos en los primeros rudimentos de los oráculos divinos, y os habéis hecho tales que tenéis necesidad de leche en lugar de manjar sólido. 5.13 Pues todo el que se nutre de leche desconoce la doctrina de la justicia, porque es niño. 5.14 En cambio, el manjar sólido es de adultos; de aquellos que, por costumbre, tienen las facultades ejercitadas en el discernimiento del bien y del mal. 6.1 Por eso, dejando aparte la enseñanza elemental acerca de Cristo, elevémonos a lo perfecto, sin reiterar los temas fundamentales del arrepentimiento de las obras muertas y de la fe en Dios; 6.2 de la instrucción sobre los bautismos y de la imposición de las manos; de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. 6.3 Y así procederemos con el favor de Dios. 6.4 Porque es imposible que cuantos fueron una vez iluminados, gustaron el don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, 6.5 saborearon las buenas nuevas de Dios y los prodigios del mundo futuro, 6.6 y a pesar de todo cayeron, se renueven otra vez mediante la penitencia, pues crucifican por su parte de nuevo al Hijo de Dios y le exponen a pública infamia. 6.7 Porque la tierra que recibe frecuentes lluvias y produce buena vegetación para los que la cultivan participa de la bendición de Dios. 6.8 Por lo contrario, la que produce espinas y abrojos es desechada, y cerca está de la maldición, y terminará por ser quemada.
El tenor general de la primera parte del pasaje es de lamentación del autor por el descuido de cosas fundamentales de la fe de ellos, con la cual los destinatarios están ya al corriente. Esta lamentación está unida con una insistencia en que el tiempo ha llegado para llevar a la parte de los destinatarios a un más profundo conocimiento de su fe.[58] A lo que se está refiriendo es a los dos estadios del sacerdocio de Cristo. Los destinatarios ya han sido instruidos acerca del primero, es decir, del estadio terrenal de este sacerdocio, que incluye la crucifixión, deben ahora desplazarse hacia el segundo estadio y su conexión con el orden de Melquisedec, trascendiendo lo que es terreno.
En la parénesis es importante notar el énfasis puesto en la imagen del “ hablar” y “escuchar”. La “palabra” (o` lo,goj) del autor se ha tornado difícil para los destinatarios a causa de su pereza en el “escuchar”.[59] Los destinatarios necesitaban volver a aprender los fundamentos de los inicios de los “oráculos de Dios” (ta. lo,gia tou/ qeou/). El autor deja atrás “la palabra” (o` lo,goj) del principio de Cristo.[60] Los destinatarios han experimentado un “mundo maravilloso” (kalo.n r`h/ma) de Dios.
La imposibilidad de renovación del arrepentimiento expresada en 6,4-6 es otra clásica crux.[61] La apostasía en cuestión incluye la crucifixión del Hijo de Dios, es decir, el sacrificio del primer estadio del sacerdocio de Jesús. Una vez que algunos cristianos han caído -y al hacer así han negado implícitamente la eficacia de la muerte de Jesús en la cruz-, no pueden recuperar la eficacia de esta muerte para ellos. Es como la venta hecha por Esaú de su primogenitura: una vez que el acto ha sido hecho y la bendición dada a otro (cf. 6,7), no hay lugar para volver por un remedio (Heb 12,16-17). La referencia latente de 6,6 parece ser al bautismo y su conexión con la muerte de Cristo: al igual que la muerte de Cristo fue una vez y para todas, así el bautismo es de una vez y para siempre. Una vez que el sacrificio de Jesús y el bautismo que se basa en él ha sido rechazados, no hay lugar para cambiar.[62]
2. Heb 6,9-10: Parénesis positiva
Una parénesis positiva concluye esta sección empezada en 3,6:
6.9 Pero de vosotros, queridos, aunque hablemos así, esperamos cosas mejores y conducentes a la salvación. 6.10 Porque no es injusto Dios para olvidarse de vuestra labor y del amor que habéis mostrado hacia su nombre, con los servicios que habéis prestado y prestáis a los santos. 6.11 Deseamos, no obstante, que cada uno de vosotros manifieste hasta el fin la misma diligencia para la plena realización de la esperanza, 6.12 de forma que no os hagáis indolentes, sino más bien imitadores de aquellos que, mediante la fe y la perseverancia, heredan las promesas. 6.13 Cuando Dios hizo la Promesa a Abraham, no teniendo a otro mayor por quien jurar, juró por sí mismo 6.14 diciendo: ¡Sí!, te colmaré de bendiciones y te acrecentaré en gran manera. 6.15 Y perseverando de esta manera, alcanzó la Promesa. 6.16 Pues los hombres juran por uno superior y entre ellos el juramento es la garantía que pone fin a todo litigio. 6.17 Por eso Dios, queriendo mostrar más plenamente a los herederos de la Promesa la inmutabilidad de su decisión, interpuso el juramento, 6.18 para que, mediante dos cosas inmutables por las cuales es imposible que Dios mienta, nos veamos más poderosamente animados los que buscamos un refugio asiéndonos a la esperanza propuesta, 6.19 que nosotros tenemos como segura y sólida ancla de nuestra alma, y que penetra hasta más allá del velo, 6.20 adonde entró por nosotros como precursor Jesús, hecho, a semejanza de Melquisedec, Sumo Sacerdote para siempre.
La parte positiva de la parénesis comienza con una alusión a los versículos precedentes: el autor está convencido de que los destinatarios tienen la mejor parte de la tierra descripta en el v. 7, es decir, la tierra que ha recibido la bendición de Dios, una bendición que aún debe llegar.[63] Son animados para imitar a aquellos que obtuvieron las promesas por medio de la fe y la perseverancia (v. 12). La referencia aquí es primariamente a Abraham, tal como es mostrado en los vv. 13-15. Los destinatarios en el v. 12 son así explícitamente asociados con quienes “heredaron” (klhronome,w) las promesas.[64]
Lo que es de particular interés para el autor es la promesa de la descendencia (v. 14). Esta preocupación está expresada en las palabras del juramento de Dios pronunciado a Abraham en relación con el sacrificio de Isaac en Gn 22. La sección termina con una sentencia de transición que conduce a la discusión de Jesús como sacerdote según el orden de Melquisedec en 7,1-28. Así, la asociación de sacerdocio y la promesa de descendencia que ha comenzado en 2,13b-18 es explicitada ahora.
La conexión con el sacrificio de Isaac es enfatizada por la exégesis de Gn 22,16-17 citada en Heb 6,13-14: las dos “cosas inmutables” (du,o pragma,twn avmetaqe,twn) de 6,18 son 1) las promesas, y 2) el juramento de Dios luego de la oblación obediente de Abraham.[65] Así, en adición a la asociación del sacerdocio con la promesa de descendencia, la parénesis positiva también establece la asociación del sacrificio de Isaac de manos de Abraham con la promesa de descendencia.
El autor no ha olvidado la promesa de la tierra, puesto que en 6,18 habla de los destinatarios como de “aquellos que huían” (oi` katafugo,ntej). La frase evoca las alusiones al Éxodo en los capítulos previos[66] y muestra que el autor tiene en mente la promesa de la tierra aún cuando no la desarrolla aquí.
El tercer segmento mayor de la epístola, después del exordio (1,1-4) y la discusión sobre el Hijo (1,5 – 3,6) es 3,7 – 6,20. Esquemáticamente puede presentarse del siguiente modo:
A 3,7-11 Citación del Sl 95,7-11
B 3,12 – 4,7 El “descanso” del Sl 95,7-11 es el “descanso” de Gn 2,2
C 4,8-11 Parénesis anticipada basada en 4,2
D 4,12-13 o` lo,goj
C’ 4,14-16 Parénesis retrospectiva basada en 4,13
B’ 5,1-10 El Hijo del Sl 2,7 es el sacerdote del Sl 110,4
A’ 5,11 – 6,20 Parénesis retrospectiva positiva y negativa
El tercer segmento mayor de Hebreos (3,7 – 6,20) puede entonces llamarse una discusión sobre “La Palabra” (o` lo,goj). 4,12-13 («D») es el centro de atracción que orienta tanto en relación a lo precedente como en referencia a lo que sigue, e indica el tema más importante de la sección. Cada uno de los dos versículos que lo forman tiene su propia parénesis («C y C’»). La construcción de la gezerah shawah se utiliza en 4,8-11 y 5,1-10 («B y B’») para espiritualizar las dos promesas de la tierra (espiritualizada explícitamente) y de la descendencia (espiritualizada implícitamente): la “tierra” se torna el “descanso” eterno de Dios («B»), y el sacerdote que constituye la descendencia se vuelve, en relación a su sacerdocio terreno, eterno en su resurrección («B’»). La citación del Sl 95,7-11 («A») comienza el pasaje con el acento puesto en la primer promesa de la tierra; la parénesis del final («A’») concluye con una referencia explícita a la promesa de la descendencia hecha a Abraham, y el sacerdocio según el orden de Melquisedec a través del cual esta descendencia se hace realidad. Así, el segmento comienza con una de las dos promesas hechas a Abraham y concluye con la otra, pero las secciones «A» y «A’» son asimétricas en la medida en que tienen diferentes funciones. «A» se ocupa del tema del éxodo de 3,1-6 y de allí habla de la tierra, mientras que «A’» prepara para la discusión acerca del sacerdocio de Melquisedec en 7,1-28 y de allí habla del sacerdocio y la descendencia. Pero «A» introduce 3,12 – 4,12 al igual que «A’» hace lo propio con 4,13 – 5,10. Y «A» es una citación que contiene parénesis, de modo que en concreto «A» es parenético tanto como lo es «A’».
La unidad fundamental de este tercer segmento viene de “la Palabra” (o` lo,goj), como puede inferirse de su posición central. En la interpretación propuesta más arriba, 4,12 se refiere a la Palabra en el contexto de la fallida introducción del pueblo por parte de Josué en el reposo de la tierra física prometida de Dios; en consecuencia, la Palabra introducirá infaliblemente al pueblo en el descanso de la tierra espiritual prometida de Dios. Solamente aquellos individuos concretos que se encuentren faltos de fe están en peligro de no lograr entrar. En la interpretación propuesta, 4,13 se refiere a la Palabra bajo la figura del sacrificio de Isaac por parte de Abraham y a la imagen de la intercesión; en consecuencia, la Palabra como sacerdote y víctima terrenos se sacrifica a sí mismo bajo la atenta mirada de Dios (el primer estadio del sacerdocio de Cristo), y luego está junto a Dios como intercesor a favor de su pueblo (el segundo y definitivo estadio del sacerdocio de Cristo).
Así como la presentación de Cristo como Palabra que garantiza la entrada en la tierra espiritual del propio reposo de Dios (4,12) fue preparada por el pasaje 3,7 – 4,11, análogamente la presentación de Cristo como Palabra que realiza el sacrificio de sí mismo e intercede por su pueblo (4,13) es desarrollado en la sección 4,14 – 6,20. Este último pasaje termina con la referencia al juramento de Dios a Abraham que siguió al sacrificio de Isaac, concerniente a la reafirmación de la promesa de descendencia: Cristo constituye aquella progenie al derramar su sangre para la institución de una nueva alianza y continúa protegiendo la descendencia por su constante intercesión a la derecha de Dios. Así, Cristo como lo,goj puede ser visto como el garante de la realización efectiva de la promesa de la tierra, y como el garante de la realización efectiva de la promesa de descendencia. Pero el último proceso es sólo insinuado. Mas la manera cómo esto es llevado a cabo es el material para Heb 7,1 – 10,39.
[1] Cf. J. Swetnam, “The Structure of Hebrews. A Fresh Look”, Melita Theologica 41 (1990) 25-46; idem, “The Structure of Hebrews 1,1 – 3,6”, Melita Theologica 43 (1992) 58-66.
[2] Cf. E. Grässer, An die Hebräer. 1. Teilband. Hebr 1-6 (Evangelisch-Katholischer Kommentar zum Neuen Testament, XVII/1; Zürich: Benziger Verlag / Neukirchen-Vluyn: Neukirchener Verlag. 1990), 174, n. 71. Para Grässer, una alusión al Espíritu Santo es totalmente engañosa (ganz abwegig). Pero en la visión de Heb 2,4, entendida en el contexto de Heb 1,5-14, la alusión es apropiada. Los destinatarios están acompañando la Nueva Ley en su nuevo Éxodo, y Dios está actuando como un “co-testigo” mediante la participación en un “Espíritu Santo”.
[3] Grässer, 175 y 175, n.12.
[4] Grässer, 175.
[5] Grässer, 176.
[6] Grässer, 178.
[7] “Die Verstockten schlesst Jahwe aus der Verheissung des Landbesitzes aus (Num 14,21-23)” (Grässer, 181).
[8] “Der paränetische Zielgedanke ist klar: die Wüstengeneration als «Gegenbild der Christenheit» lehrt, dass nur dem durchgehaltenen Hoffnungsbekenntnis das Heilsziel sicher ist. «Verbitterung» und «Erprobung» (= Gott auf die Probe stellen) sind die immer aktuellen Stationem auf der Wüstenwanderung des menschlichen Lebens. Sie können wie damals so heute die versucherische Frage aufwerfen: «Ist Jahwe un unserer Mitte oder nicht» (Ex 17,7)?” (Grässer, 82).
[9] “...an exegetical argument in which a term in one verse of Scripture is interpreted according to its use in another” (H. Attridge, The Epistle to the Hebrews [Hermeneia; Philadelphia: Fortress Press, 1989] 128-129, y 129, n.77).
[10] Attridge, 128-130.
[11] Cf. la importancia de la citación, ubicada en posición central, de Is 8,17 para Heb 2,8b-18.
[12] Cf. Grässer, 185: “v. 12 zeigt, dass der «Predigttext» aus y 94m 7-11 unmittelbar zur Gemeinde redet, und zwar nicht als Paradigma (in diesem Falle würde man ein vergleichendes w`j erwarten), sondern als direkt anredendes «lebendiges Wort Gottes» (4,12). Als solches qualifiziert es jedes «Heute», in dem es laut wird, zum entscheidenden, eschatologischen Augenblick (v. 7.13.15; 4,7).”
[13] “Im «Predigttext» y 94,7-11 war das Wort «Verheissung» unserem Verf, expressis verbis nicht vorgegeben. Er macht es ab von jetzt an zum zentralen Theologumenon seines Mahnschreibens. Das zeigt neben der Häufigkeit des Vorkommens (4,1; 6,12.15.17; 7,6; 8,6; 9,15; 10,36; 11,9.13.17.33.39; das Verb evpagge,llomai 6,13; 10,23; 11,11; 12,26) vor allem die Tatsache, dass innerhalb des Neuen Testament nur der Hebr als evpaggeila,menoj prädiziert (6,13; 10,23; 11,11). Dabei ist die juridische Komponente im Verheissungsbegriff unübersehbar: Wie die Aufhebrung der ersten Verheissung in 3,18 ist die evpaggeli,a in 6,13-18 mit einer Eidesleistung Gottes Verbunden” (Grässer, 200).
[14] Cf. E. Schippers, “The Pre-Synoptic Tradition in I Thessalonians II, 13-16”, Novum Testamentum 8 (1966) 230.
[15] Cf. C. Spicq, L’Epître aux Hébreux. II. Commentaire (Études bibliques; Paris: Gabalda, 1953) 80-81.
[16] Cf. Attridge, 124-126.
[17] “The author is not saying that the ancient Israelites were not united to the faithful remnant, Caleb and Joshua, who heard the message. Rather, he says that they were not united to ‘us’ who do, he hopes, listen to the message. The conceits is a bold one, and that boldness no doubt was a cause of the plethora of variants in the textual tradition. Yet the notion is quite similar to that expressed later (11:40), that the faithful heroes of the old covenant were to be perfected only by their union with Christians” (Attridge, 125-126).
[18] Para el presente escritor, el autor de Hebreos no tenía duda de que habría un sustancial núcleo de cristianos que entraría en el descanso de Dios; es solamente en relación a los eventuales casos individuales por lo que tiene sus dudas. Cf. J. Swetnam, “A Suggested Interpretation of Hebrews 9,15-18”, Catholic Biblical Quarterly 27 (1965) 382-383.
[19] En 4,9 la idea de “descanso” está expresada por lo que parece ser un neologismo, sabbatismo,j. Esto refiere al “descanso” del Génesis pero con matiz adicional de la observancia litúrgica (cf. Attridge, 130-131, para una discusión de sabbatismo,j). “In Jewish tradition generally the sabbath was not simply a time of quiet inactivity but of festive praise and celebration” (Attridge, 131).
[20] La referencia a Josué queda fuera de lugar. Pero la imagen usada en v. 12 indicará que el autor de Hebreos está pensando en términos de la ceremonia de circuncisión administrada por Josué a los hombres de la generación del desierto cuando hubieron cruzado el Jordán (Jos 5,2-9).
[21] Attridge, 130.