Foro de Exégesis y Teología bíblica del Instituto del Verbo Encarnado

La necesidad de las Escrituras -  San Juan Crisóstomo

 

La Necesidad de las Escrituras

San Juan Crisóstomo

Homilías sobre san Mateo

 

 

 

    "Bien fuera que no tuviéramos necesidad de las Letras sagradas, sino que fuera tan pura nuestra vida, que la gracia del Espíritu Santo tuviera lugar de libros para nuestras almas, y como éstos se escriben con tinta, así estuvieran nuestros corazones escritos de espíritu. Mas ya que hemos perdido esta gracia, vamos a emprender animosos la segunda navegación. Que lo primero fuera lo mejor, bien lo puso Dios de manifiesto por sus palabras, a par que por sus obras. Porque con Noé y con Abraham y sus descendientes, así como con Job y Moisés, no trataba Dios por medio de letras, sino personalmente por sí mismo, pues hallaba en ellos un alma limpia. Mas, una vez que el pueblo hebreo entero se hundió hasta el abismo mismo de la maldad, hubo ya necesidad de letras y de tablas, para que por ellas se refrescara el recuerdo. Lo cual cabe observar no sólo en los santos del Antiguo Testamento, sino también entre los del Nuevo. Porque tampoco a los apóstoles les dio Dios nada escrito, sino que, en vez de letras, les prometió darles la gracia del Espíritu Santo: Él -les dice- os lo recordará todo (Jn 14,26). Y para que comprendáis que esto era mucho mejor, escuchad lo que dice por boca del profeta: Yo estableceré con vosotros una alianza nueva, pondré mis leyes en sus almas y en sus corazones las escribiré, y serán todos enseñados de Dios (Jer 31,33). Y Pablo, en fin, tratando de poner de relieve esta excelencia, dijo haber recibido la ley no en tablas de piedra, sino en las tablas de carne del corazón (cf. 2 Co 3,3). Mas ya que también los cristianos, andando el tiempo, se desviaron, unos en materia de doctrina, otros en sus costumbres, hubo también necesidad de hacerles recordar por medio de las letras.

 

    Pues considerad ahora cuán grande mal sea que quienes habían de vivir con tal pureza que, en vez de libros, nos bastara presentar nuestros corazones al Espíritu Santo, ya que perdimos aquel honor primero y hemos parado en esta necesidad, no aprovecharnos, como conviene, de este segundo remedio. Porque, si ya es linaje de culpa que necesitemos de las Letras sagradas y no nos atraigamos al Espíritu Santo, considerad cuán grave no será no quererse tampoco aprovechar de esta ayuda y menospreciar las Escrituras como si fueran cosa vana y sin motivo. Tal desprecio nos acarreará mayor castigo."

 

 

San Juan Crisóstomo, Homilías sobre san Mateo, Homilía 1, proemio.

 

 

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