VIIª Jornada Bíblica

"No temas, hija de Sión: mira que viene tu rey"

 

 

 

El Shema Israel en el Evangelio de Marcos

R. P. Dr. Frédéric Manns, O.F.M

 

El primer mandamiento: Shemá

El documento de la Pontificia Comisión Bíblica sobre el pueblo judío y sus escrituras en la Biblia cristiana acepta la lectura judía de las Escrituras que es tradicional en la Iglesia. Los exégetas admitieron durante mucho tiempo que los Padres de la Iglesia, y entre ellos, Orígenes y san Jerónimo, usaban tradiciones judías.

 

Hay que empezar con algunas palabras sobre la metodología. Con el método de la Third Quest usado en América se asiste a una revalorización del trasfondo histórico de Jesús. Hay que tener en cuenta que el judaísmo liberal se interesa en Jesús desde hace más de 200 años. También la Iglesia, después del Concilio Vaticano II se interesa otra vez por los judíos. Los descubrimientos de Qumrán y las peregrinaciones a Tierra Santa han sensibilizado a los cristianos de las raíces judías del cristianismo.

 

El estudio del Judaísmo pluralista del tiempo de Jesús permite ver que al lado del judaísmo ortodoxo existían muchos movimientos internos renovadores, especialmente en Galilea.

 

Para el uso de los textos rabínicos en la exégesis del NT hay que ser cuidadosos. Se necesita una metodología muy  importante.

 

Contra Mack[1] y Crossan[2] hay que afirmar que el contexto de Jesús no era el del helenismo cínico. Los personajes que rodean a Jesús, las cuestiones religiosas y políticas que se plantean y el estilo de las enseñanzas de Jesús, muestran que estamos en un ambiente judío. La hipótesis de Jesús filósofo cínico que tuvo contactos con los cínicos de Séforis no tiene fundamento. Jesús tampoco es un carismático, un hasid como piensan Flusser, Safrai y Vermes.

 

Jesús es presentado como el profeta de Nazaret de Galilea. Hay un dato muy significativo: Marcos y Mateo mencionan una reagrupación de los discípulos después de la muerte de Jesús en Galilea. El grupo de Jesús fue conocido como el de los Galileos (Hechos 1,11; 2,7).  Desde hace tiempo se ha visto que la polaridad Galilea-Jerusalén marca la historia de este Galileo llamado más tarde el Rey de los Judíos.

 

La Galilea era una región helenizada y reconvertida al judaísmo por los macabeos, una región que fue patria de numerosos grupos disidentes anti-romanos (Lc 13,1-2; Hechos 5,37).

 

Hay que recordar que la literatura rabínica, cuya redacción es tardía tenía una prehistoria oral y que este modo oral nunca ha dejado de acompañar al texto. En segundo lugar hay que recordar que tanto la literatura neotestamentaria como la rabínica tienen un referente común que es la Biblia. En tercer lugar los targumim, las traducciones aramáicas de la Biblia ofrecen un punto de referencia para comparar el uso de la Escritura por parte de Jesús.

 

Con frecuencia los textos rabínicos nos dan el mejor contexto para entender la visión religiosa que subyace al texto neotestamentario. Con la actualización del mensaje de Jesús en el mundo gentil muchas de las características judías se han perdido. 

 

El Evangelio de Marcos es considerado como el más antiguo. Contienen muchas palabras en arameo: 3,17 (Boanërges); 5,41 (talitha qum); 7,11 (korbän); 7,34 (effatha); 14,36 (abbä). En común con Mateo 15,22 (Gólgota) e 15,34 (Eli, Eli…). Más aun contiene construcciones aramáicas como la paratassi e l'asindeto: se pasa de un periodo al otro sin conexión de partícula. Se han contado 38 casos (cf 8,29b; 10,27-29; 12,24.29 en narraciones; 12,20.23.27.36.37; 13,6-9 en palabras  de  Jesús).

 

Además el Evangelio contiene costumbres y oraciones judías. Vamos a ver un ejemplo con el Shema Israel.

 

¿Cuál es el primer mandamiento? El Shemá. En Mc 12,19-30, preguntan a Jesús: “¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?” Y Jesús responde: “Escucha Israel, el Señor, nuestro Dios, es uno. Amarás al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas”. El segundo: Amarás a tu prójimo como a ti.

 

En el capitulo 10,19 Jesús cita los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no robarás, honra a tu padre y a tu madre.

 

1. El Shema en el AT

 

La profesión de fe de Dt 6.4-6 se actualizó después del exilio en los versículos 6-9 que hacen hincapié en la presencia de las palabras de Dios en la vida. El padre de familia debe asumir la responsabilidad de la transmisión, de la palabra de Dios porque empezaron a faltar las demás instituciones. Se democratiza el camino hasta la palabra de Dios. La mediación tradicional era la del rey y del sacerdote. Esto ya no es más necesario. En el versículo 9 la obligación de escribir estas palabras sobre las puertas se refiere a los testimonios escritos a la entrada de los santuarios y significa que cada casa puede volver a ser un santuario donde se lee y es escuchada la Palabra. Quizá tenemos aquí el paso virtual del nacimiento de la Sinagoga. El Templo fue reedificado en el 520 a.C. Pero la Sinagoga, que reúne al pueblo y la Toráh se convierten en la patria portátil del judaísmo.

 

1.2 Interpretación judía: el Targum

 

En la tradición sinagogal que conocemos, que está desarrollada en el Targum, dice que este texto del Shemá está unido a la muerte de Jacob. ¿Por qué? ¿Cómo se llamaba Jacob? Israel, cuando su nombre fue cambiado.

 

Leemos el texto del Targum, Targum Neofiti[4] Dt 6,4:

 

Cuando llegó el tiempo fijado para nuestro padre Jacob de ser quitado en paz de este mundo, reunió las doce tribus y las hizo colocarse alrededor de su lecho. Nuestro padre Jacob tomó la palabra y dijo: “De Abraham, padre de mi padre, nació el impío Ismael. De Isaac, mi padre, nació el impuro Esaú. ¿Podría darse que vosotros deis culto a los ídolos a los cuales daba culto el padre de Abraham? ¿Podría darse que vosotros deis culto a los ídolos a los cuales daba culto Labán, el hermano de mi madre?” Las doce tribus de Jacob respondieron unánimes, con un corazón perfecto: “Escucha, Israel, nuestro Padre, Adonai, nuestro Dios, es uno”.

 

Por lo tanto, se ve como el Shemá habría nacido en este momento del Antiguo Testamento. Es la tradición bíblica: el patriarca, antes de morir, llama en torno a su lecho, a sus hijos, y da su última voluntad. Y, ¿de qué se da cuenta el viejo Jacob? De Abraham nació Ismael; en otras palabras, Abraham ha perdido la mitad de sus hijos. Todos los hijos de Abraham no son hebreos. Ha perdido la mitad. Por eso Jesús dice en el evangelio que “si sois hijos de Abraham debéis probarlo haciendo las obras de Abraham” (cf. Jn 8,39), porque Abraham ha perdido la mitad de sus hijos. Y lo mismo Isaac, quien también ha perdido la mitad de sus hijos. Por esto, el pobre Jacob piensa que le puede pasar lo mismo a él: “Yo tengo doce hijos, quizás pierda la mitad”. Y la respuesta de los hijos es: “Escucha Jacob, escucha Israel, el Señor, nuestro Dios, es uno”. Todos hacen la profesión de fe. Y, de hecho, en la tradición judía Abraham no es considerado perfecto e Isaac tampoco es considerado perfecto. Jacob es el primero de los patriarcas que es llamado tam, perfecto. Es el primero, porque los otros dos han perdido la mitad de sus hijos. Jacob es el único que ha salvado a todos sus hijos. Y los hijos han hecho la profesión: Escucha Jacob, escucha, nuestro padre, nosotros reconocemos a Dios, no queremos volver al culto extranjero de Labán. Nosotros reconocemos que nuestro Dios es uno.

 

Esta es la tradición que tenemos en la versión sinagogal, en el targum Neofiti. ¿Quién ha descubierto el targum Neofiti? Díez Macho, un exégeta español, en una búsqueda en la biblioteca vaticana. Tenemos muchos targumim: el targum Ierusalmi I, el Ierusalmi II, el targum Onquelos y éste, el targum Neofiti, desde 1956. Díez Macho había ido a todas las bibliotecas del mundo para recopilar los manuscritos del targum Onquelos. Y fue a la biblioteca vaticana, donde le dieron un manuscrito que estaba registrado como targum Onquelos. Los neofitis eran los hebreos convertidos al cristianismo, que tenían una escuela en Roma, que se llamaba la escuela de los neofitis. En el 1500 la biblioteca del colegio de estos hebreos convertidos, fue integrada a la biblioteca vaticana. Y por esto se encontraban allí estos libros. Y por esto, este targum se llama targum Neofiti, porque viene de esta escuela de los neofitis.

 

Esta es una tradición sinagogal muy importante. Se trata de la Biblia que se leía en las sinagogas. En la época de Cristo no leían nuestro texto de la Biblia hebrea, sino que leían la Biblia comentada, que era el targum. Es, por tanto, un texto muy importante.

 

1.3  Mishna Berakôt

 

Berakot, Berakah significa bendiciones. Hay en la Mishna un tratado que se llama Berakot, sobre las bendiciones, sobre las oraciones. Es el tratado más bello que existe, pues nos da todas las oraciones.

Leemos en Mishna Berakot 9,5[5]: “Bendecir a Dios por el mal y por el bien”. Como Job, hay que bendecir a Dios cuando todo va mal y cuando todo va bien.

 

Porque está escrito “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todos tus medios.” Con todo el corazón quiere decir con tus inclinaciones, hacia el bien y hacia el mal. Con toda tu alma, es con toda tu vida. Con todos tus medios es con tu dinero. Otra interpretación de todos tus medios es: con la medida con que tú mides no midas el agradecimiento.

 

La misma interpretación se encuentra en el targum[6] (Tj I, TN et TO) quien usa la palabra mamon, y en Sifre Dt 55[7]. Es decir que esta tradición era muy difusa. También es antigua come se ve en paralelo de 1 QS 1,11[8].

 

El texto dice: “Amarás a Dios con todo tu corazón”. En hebreo corazón se dice leb o lebab. Con todo el corazón, significa que tú debes amar a Dios con las dos inclinaciones que están en tu corazón. Hay en ti una inclinación que te lleva a hacer el bien y hay otra inclinación que te lleva a hacer el mal. Hay dos inclinaciones. Entonces tú debes amar a Dios con las dos inclinaciones: debes amar a Dios con los instintos, que están en ti, que son un dinamismo formidable que Dios ha puesto en ti. Tú no tienes el derecho de destruir estas inclinaciones. ¿Quién interpretó mal estas inclinaciones queriendo destruirlas? Orígenes. Por eso la Iglesia no lo ha canonizado. Es el mayor exégeta de todos los tiempos. Hay ahora un movimiento que trata de canonizarlo. Los instintos, que tenemos dentro, no debemos destruirlos sino orientarlos para amar a Dios. Es decir, el eros va orientado para llegar al ágape, que es amor-don. Entonces se trata de amar a Dios con las dos inclinaciones. Inclinación en hebreo se dice yetser. Tenemos también en el Génesis, cuando Dios realiza la creación, vayieser  que significa formar, porque Dios formó a Adán. Los rabinos dicen: ¿Por qué tenemos dos yod? Porque en el corazón del hombre hay dos tendencias. San Pablo, ¿qué dice? Presenta la lucha entre dos hombres, uno que hace el bien y otro que hace el mal. El que hace el mal parece ser más fuerte, “hago el mal que no quiero hacer” (cf. Rm 7,14). Hay una verdadera lucha entre los dos. Pero hay que amar a Dios con las dos tendencias dice la Mishna. Amarás al Señor con todo tu corazón, amarás al Señor con las dos inclinaciones, con la del bien y con la del mal.

 

“Amarás con toda tu alma”. Alma es nephesh en hebreo. ¿Dónde está la nephesh según el libro del Levítico? En la sangre. Por tanto, debes amar a Dios con toda tu sangre, deberás dar tu vida. Si alguno, en caso de persecución, te quiere constreñir, tú debes estar listo para amar a Dios con tu nephesh Tenemos la narración de la muerte de Rabbí Aqiba, que es un rabino que vivió en la época de la persecución de Adriano, en el 135. Murió mártir, asesinado por los romanos. Y al momento de morir recitaba el She y reía. Los discípulos no entendían: ¿Cómo es que ríes mientras todos los discípulos lloran? Y respondió: “Por primera vez puedo vivir el Shemá. Cada día decía: Amarás al Señor con toda tu alma, pero no podía. Y ahora el Señor me ha dado la ocasión de dar mi sangre. Y estoy contento por esto, porque es la primera vez que se me ha concedido vivir este Shemá”.

 

Por tanto, amar a Dios con toda el alma significa que si alguno en caso de persecución te quiere constreñir a renegar del nombre de Dios, tú debes estar preparado para dar tu sangre. Esta es la teología del martirio.

 

“Amarás a Dios con tus medios”. “Tus medios” significa con tu dinero. Es fácil amar a Dios de palabra. Pero cuando uno te toca la cartera... Otra interpretación de “tus medios” es: “en la media con que tú mides, no midas el agradecimiento”. Es decir, no debes poner nunca un límite a la alabanza, al agradecimiento a Dios. Esta es otra interpretación de amar a Dios con todos tus medios: nunca dejar de alabar a Dios.

 

Esta es una interpretación antiquísima que tenemos en la Mishna Es interesante ver que se interpreta como amar a Dios con las dos inclinaciones, con la sangre  y con tus medios.

 

Además en la tradición judía el texto de Dt 6,4 con el primer mandamiento es siempre junto al texto de Lev 19,18: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.(Jubileos 36; Sifre  Dt 6,5; Test Issachar 5,2; 7,6; Test Zabulon 5,1)[9]

 

2. Critica textual de Mc 12

 

Antes de empezar la búsqueda de posibles influencias del Shemá sobre el Nuevo testamento, hay que señalar que la versión del Shemá dada en el Nuevo Testamento en Mc 12,30, Mt 22,37 y Lc 10,27 es diferente de la del texto hebreo. El texto hebreo porta solo ahabta bekol lebabeka, ube kol napsheka ube kol me' odeka, texto traducido bien por la LXX: agapêseis Kyrion ton Theon sou ex holês tês dianoías sou, kai ex holês psuchês sou kai ex holês tês ischúos sou, El texto griego de Mc 12,30 et Lc 10,27 portea agapêseis Kyrion ton Theon sou ex holês tês kardias sou, kai ex holês psuchês sou kai ex holês dianoías sou kai ex holês tês ischúos sou. Cuatro elementos se suceden en vez del tres del texto hebreo. Dianoía traduce en el Lxx muy a menudo el hebreo leb, a veces el término mahshaba, una vez traduce qereb. Tienen también la expresión dianoia kardias en la 1 R 29, 18. El problema de la adición del miembro ex holês dianoias merecería un estudio a parte. El texto procede probablemente debido a que el LXX tradujo lebabeka por ejemplo holês dianoias en Dt 6,5 y al versículo siguiente el término leb es traducido en kardias. Lo que es cierto es que tenemos una fluidez textual del texto griego de Dt 6,5

 

Critica literaria

La definición de los términos clave se impone: corazón, alma y fuerzas. Se sabe que la Biblia supone una distinta antropología de la antropología griega. Localiza en el corazón, el hígado y los órganos internos los movimientos, las emociones y los sentimientos e incluso las ideas del alma, sin precisar siempre los ámbitos donde se ejercen las distintas facultades. El corazón leb o lebab significa el interior opuesto a la cara que se ve. Se recuerda el proverbio de 1 Sam 16,7: “El hombre observa los ojos (la cara LXX), pero Yahvé observa el corazón”. O también el texto de Is 29,13: “este pueblo me honra con su boca y sus labios, pero su corazón dista mucho de mi”. El corazón es el centro de la energía vital, puesto que es el motor de la circulación de la sangre. Órgano misterioso de la vida, el corazón es la sede y el principio de todo el afecto. Inútil es insistir en el corazón como sede del amor. Basta con citar Ct 5,2. Las vísceras son la sede también del amor en Ct 5,4 y corresponden al corazón en Is 16,11. Hay que tener en cuenta que mientras la inteligencia llega al corazón por el canal de los oídos (1 R 3,9), el corazón ve por los ojos y entiende por los oídos. De ahí la importancia de escuchar. Debido a que la raíz lebab repite dos veces la letra beth, los rabinos dedujeron que el corazón tiene dos inclinaciones: una inclinación al bien y una inclinación al mal.

 

Nephesh-psuchê podría retenernos mucho tiempo. Bastará que recuerde el sentido principal de nephesh. Nephesh significa alma y soplar. El principio de la vida es la respiración vital. Generalmente se admite que el nephesh está en la sangre (Lev 17,20) o que el Nephesh es la sangre (Lev 17,14; Dt 12, 23). Gustar de Dios con toda el alma significará gustar de Dios hasta dar la sangre. El término psuche reinterpreta el concepto veterotestamentario a la luz de la antropología griega basada en el binomio alma-cuerpo. Meod es traducido en ischys solamente aquí y en 2R. 23,25. El término puede ser traducido en dunamis o en el adverbio sphodra. Ischys traduce generalmente al hebreo koah.

 

3. Relecturas en el Nuevo Testamento

 

3.1  Parábola del Sembrador

 

En Mc 4,1 tenemos primero la semilla que cae en el camino: vienen los pájaros y se comen la semilla. Después el grano que cae sobre la roca, sobre las piedras: comienza a crecer pero en seguida se seca. Y después, el que cae en las espinas: crece y rápidamente es sofocado por las espinas.

La interpretación que se da en la Biblia es la siguiente. Hay una parte que cae en el camino: son aquéllos que acogen la palabra con alegría, esta ha sido sembrada en su corazón, pero el diablo en seguida se los quita. Aquello que cayó sobre la roca son quienes, en tiempo de persecución abandonan todo; éstos no son capaces de amar a Dios con la nephesh en caso de persecución. Lo que cae en las espinas crece pero el amor al dinero les impide dar fruto, no aman a Dios con sus medios; el amor al dinero les bloquea.

 

Por tanto, aquí tenemos lo sembrado en el corazón, aquellos que abandonan en tiempos de persecución y aquellos que tienen miedo de dar su dinero.

 

Jesús en Mc 10,23 reconoce el peligro de las riquezas.

 

3.2  Nicodemo

 

Tenemos este otro texto donde nos encontramos con la misma idea del Shemá. Nicodemo aparece en el evangelio tres veces. La primera vez es en el capítulo 3 del evangelio de Juan (cf. Jn 3,1-21), cuando Nicodemo se aparece a Jesús de noche y Jesús le dice que debe nacer de nuevo. La segunda vez es citado en la discusión que hay sobre el Mesías en el contexto de la fiesta de las Tiendas, donde Nicodemo hace públicamente la defensa de Jesús (cf. Jn 7,45-52). ¿Qué dicen los demás miembros del sanedrín? “Ve a estudiar y verás que de Galilea no viene ningún profeta. Vete a casa.” Nicodemo era un miembro del sanedrín. Y la tercera vez que es mencionado Nicodemo es en el momento de la sepultura de Jesús (cf. Jn 19,38-42). ¿Qué lleva? Perfumes, lleva treinta kilos de perfumes. ¿Sabéis cuánto costaba el perfume en la antigüedad? Era costosísimo. Nicodemo hace a Jesús un funeral de rey; para un rey se usaban treinta kilos de perfumes. Toda la teología de san Juan presenta a Jesús como rey: diálogo con Pilatos (cf. Jn 18,33-40), en la cruz (cf. Jn 19,17-22), y, por último, le hacen también un funeral de rey.

 

En Jn 19 Nicodemo ama a Dios con sus medios, con su dinero, con su cartera: abre su cartera para comprar treinta kilos de perfumes.

 

En Jn 7 hace la defensa pública de Jesús delante de los otros. Los fariseos mandan a los guardias a buscar a Jesús y estos dicen que nunca un hombre ha hablado como éste. Y los fariseos se enfadan diciéndoles: “¿También vosotros os habéis dejado engañar?” Y Nicodemo interviene haciendo la defensa de Jesús. Y le dicen: “Vete de aquí, vete a estudiar que eres un ignorante”. ¿Qué significaba para un miembro del sanedrín ser llamado ignorante? Significaba perder el puesto; “ve a estudiar”, significaba “tú no eres digno de estar aquí”. Por tanto, ama a Dios con toda su nephesh, tiene el coraje de hacer públicamente la defensa de Jesús con el riesgo de perder su puesto, su situación, su trabajo, perder todo. No lo quieren, lo mandan a estudiar.

 

En Jn 3, Nicodemo va de noche donde Jesús y le dice: “Rabbí, tú has venido de Dios porque ninguno puede hacer lo que haces tú si Dios no está con él”. Todavía está con dos las tendencias: una dice que sí y la otra dice que no, tiene miedo. Pero  se abre, y va de noche. Finalmente llegará a la luz. San Juan insiste muchísimo en este simbolismo de la luz y de la noche. “Yo soy la luz, quien camina detrás de mí no cae en las tinieblas” (cf. Jn 8,12). Y cuando Judas sale para entregar a Jesús, dice san Juan: “Era de noche”. Y san Agustín lo traduce como: “Era él la noche”, Judas en su corazón tenía la noche. Y Nicodemo la misma cosa: comienza a abrir su corazón.

 

El personaje de Nicodemo es presentado como modelo para la catequesis: cómo el hebreo debe abrirse a descubrir el misterio de Jesús. Y, ¿cuál es la vía para llegar a esto? El Shemá: comienza a abrir tu corazón, abre tu alma y comienza a abrir tu cartera.

 

3.3  La comunidad primitiva

 

Éste es otro ejemplo muy claro del Shemá en el Nuevo Testamento. Cuando la comunidad primitiva de Jerusalén es descrita se dice: “tenían un corazón solo, un alma sola y ponían todos sus bienes en común” (cf. Hch 4,32). ¿Qué quiere decir? Todos sabían que “un corazón solo y un alma sola” no era verdad, porque estaban las dos tendencias: estaban los hermanos de Jesús y estaban los apóstoles, que estaban ya en lucha entre ellos. En otras palabras, significa que el modelo de la vida cristiana era el Shemá: un alma sola, un corazón sólo y el dinero en común. Es evidente.

 

4. El shema en la oración hebrea

 

Habéis visto que los hebreos tienen los tefilim, unas pequeñas cajas con el texto fundamental del Shemá en el interior. Se trata de varios textos que analizaremos a continuación.

 

4. 1  Dt 6,4-9

 

Éste es el texto del Shemá: “Estas palabras las pondrás entre tus ojos, en tu corazón, las pondrás en tus puertas”. Todas las puertas en Jerusalén tienen el tubo, la mezuzah, con el rollo del Dt 6,4. Éste es el primer texto que se mete en los tefilim.

 

En la tradición judía este texto de Dt 6,4-9, contiene cinco mandamientos. El primer mandamiento es amar a Dios; el segundo es enseñar la ley (“estas palabras la enseñarás a tus hijos”). El tercer mandamiento es que se debe hablar de la ley, se debe comentar la ley, no solamente hablar del tiempo, de la lluvia…, sino que debes hablar de la ley. El cuarto mandamiento es poner las filacterias. Y el quinto, poner la mezuzah en las puertas. Por tanto, son cinco mandamientos los que están contenidos en este texto fundamental.

 

Éste es el primer texto que meten en las pequeñas cajas que ponen entre los ojos. El primer texto, Dt 6,4-9, es llamado en la tradición judía «la aceptación del yugo del Reino de Dios». En la tradición sinagogal cuando se lee este texto se tapan los ojos, para no tener ninguna distracción, para concentrarse. En Mc 11,10 para el ingreso de Jesús en Jerusalén la gente grita: “Bendito el reino que viene de nuestro padre David”. En Mc 1,15 el mensaje de Jesús es: El Reino de Dios esta cerca.

 

4.2  Dt 11,13-21

 

Este segundo texto es llamado «la aceptación de los mandamientos». En este texto de nuevo tenemos el mandamiento de hablar de estas palabras, de amarrarlas al corazón, de ponerlas entre los ojos, de enseñarlas y de hablarlas. Pero la idea fundamental de este segundo texto es la recompensa o el castigo: si tú obedeces a este mandamiento, Dios te dará la lluvia. ¿Qué significa la lluvia? El alimento. Si, por el contrario, tú no observas estos mandamientos, Dios no te dará la lluvia.

 

Por tanto, el amor de Dios para el pueblo se manifiesta con el don de la lluvia: el agua que cae desde el cielo, que después será signo del espíritu. Como Dios te da el alimento material, a través de la lluvia, a través de los campos, así también te dará el alimento espiritual. El agua cae del cielo, el espíritu cae del cielo; el agua es dada gratuitamente, el espíritu es dado gratuitamente. El agua se conserva en una gran jarra de arcilla, de tierra, delante de cada casa. Los rabinos decían que el agua se conserva en jarras de tierra y el espíritu se conserva sólo en quien es humilde, en quien sabe que está hecho de tierra.

 

Este segundo texto recuerda que la fertilidad es un  don de Dios, que el alimento que recibimos cada día por la lluvia es un don de Dios. Pero todo esto es hecho como una especie de contrato: si tú observas mis mandamientos, yo te daré la lluvia; si no los observas, no te la daré. Los rabinos han encontrado una bellísima fórmula para hablar de esto: «Dios dice al hombre: “mi luz está en tu mano, y tu luz está en mi mano”. Mi luz, la ley, te la doy, te doy mi ley. Si tú observas mi luz, la ley, yo observaré tu luz, tu alma, tu vida; si tú apagas mi luz, yo apagaré tu luz. Mi ley está en tu mano, y tu vida, tu alma, está en mi mano. Tú observas la ley, yo te doy el alimento, la lluvia.»

 

La observación de los mandamientos  la tenemos en Mc 10, 17.

 

4.3  Nm 15,37-41

 

Aquí tenemos el mandamiento de hacer los zitzit. El motivo está en este texto: «cuando mires estos hilos, te recordarás de los mandamientos». Por tanto, es sólo para recordar los 613 mandamientos. Es fácil para algunos olvidar alguno de estos 613 mandamientos. Las mujeres son privilegiadas, pues sólo tienen tres mandamientos. Los hombres, para recordarlos, deben mirar de vez en cuando estos filos.

 

Por tanto, el tercer texto es el mandamiento de los zitzit y, de nuevo, simboliza la aceptación de la ley. Esta es la idea fundamental. En Mc 9, 2 en la transfiguración  de Jesús, está la presencia de Moisés y de Elías, los símbolos de la Ley y de los profetas.

 

5. Los cabalistas

 

En Safed está la escuela de los cabalistas. Estos hacen una interpretación mística de la Escritura. Estos cabalistas siempre cuentan el número de las letras, de las palabras. Y hacen lo que se llama la gematria, el valor numérico de las letras. Por ejemplo, el valor numérico de alef  es uno; el valor numérico de bet es dos… En el Nuevo Testamento tenemos muchísimas gematriot. En el Apocalipsis tenemos “666”, el número de la bestia (cf. Ap 13,18). Si escribimos el número de la bestia, llegamos a Cesar Nerón. Otra gematria es la de las catorce generaciones de la genealogía de Mateo (cf. Mt 1,1ss). Nos encontramos con tres grupos de catorce generaciones. El catorce es el nombre de David, por lo que Jesús viene presentado como el hijo de David. Y tres veces catorce generaciones hacen un total de cuarenta y dos generaciones. ¿Por qué cuarenta y dos generaciones para la venida del Mesías? ¿Cuántas eran las etapas del Éxodo? Cuarenta y dos; por tanto, se ve que se juega continuamente con la gematria. Otra gematria es la pesca milagrosa (cf. Jn 21,9-13). ¿Cuántos peces pescan? Ciento cincuenta y tres. San Jerónimo dice que en el tiempo de Jesús eran conocidos ciento cincuenta y tres peces diversos. Esta es una interpretación. Pero hay otras. El ciento cincuenta y tres corresponde a qahal ha ahabah: qahal significa asamblea, ekklesia; y ha ahabah del amor; la asamblea del amor. El valor numérico de “la asamblea del amor” es ciento cincuenta y tres. La red que coge estos peces debe ser la comunidad del amor y no debe ser rota. Tenemos muchísimas gematriot.

 

Los cabalistas han contado las palabras del Shemá y concluyen diciendo que está compuesto de 245 palabras. Después han notado que en la tradición antigua el hombre estaba compuesto de 248 miembros. Pensaban que todos los músculos, los nervios,… eran 248. Esto según la antropología antigua. En el Shemá tenemos 245 palabras, por lo que faltarían tres palabras. Entonces dicen: tenemos la palabra Amen al final. El Amen es interpretado como notaricon: significa que yo divido cada letra, y cada letra es el inicio de una palabra. Así sería: el Dios, melek, rey, y neeman, fiel. Por tanto, si yo leo todas las palabras y añado Amen, y leo El melek ne eman llego a 248. Por tanto, para cada miembro del cuerpo hay una palabra del Shemá. En otras palabras: si yo soy capaz de recitar bien el Shemá, mi cuerpo, todo mi organismo, es renovado y me convierto en una criatura nueva. Cada palabra me hace revivir, hace de mí una criatura nueva. Esta es una idea que tenemos también en san Pablo.

 

Hay otra escuela cabalística que interpreta este número de palabras de otro modo. Tenemos 245 palabras y hay tres miembros que escapan del control del hombre. Faltan tres palabras para tres miembros. ¿Cuáles son estos tres miembros que escapan al control del hombre? El corazón, los ojos y los oídos. Es difícil controlar el corazón; es difícil controlar nuestros ojos; es muy difícil controlar nuestros oídos. Esta es una segunda interpretación dada por los cabalistas.

 

6. La recitación del  Shema´

 

6.1  Estructura

 

Hemos visto hasta ahora la estructura de los textos del Shemá: Dt 6, Dt 11 y Nm 15. Estos son los textos fundamentales a recitar. Pero antes de recitar estos versos, la tradición judía pone dos bendiciones al inicio. La primera se llama yosser y la segunda ahabah rabbah  A continuación, tiene lugar la recitación del Shemá, y al final, después de la recitación, tenemos otra bendición, que se llama emet we yasib. Este es el orden de la recitación.

 

6.2  Primera bendición

 

Primero se comienza con una bendición llamada yosser, que es uno de los verbos de la creación. La versión breve de esta primera bendición, que se recita antes del Shemá, dice así: “Bendito eres tú, Señor, rey del universo, que formas la luz y que creas las tinieblas”. ¿Qué significa esto? Que ha formado la luz y ha creado las tinieblas. La luz es símbolo del bien, las tinieblas son símbolo del mal; Dios controla el bien y el mal. No hay ningún lugar para el dualismo. Algunos quieren decir “¿El mal de dónde viene?” Y responden: “del diablo”. En cambio los hebreos dicen: “El bien y el mal están bajo el control de Dios”. Dios permite las tinieblas, permite el mal, porque controla también, el mal. Esta es una cita del profeta Isaías. Por tanto, se refuta toda forma de dualismo. Dios controla todo, Dios crea las tinieblas.

 

“Que haces la paz y todo creas. Tú que iluminas la tierra y todos sus habitantes, que renuevas cada día la obra de la creación”. La obra de la creación es una obra continua. La creación no ha sido hecha en seis días, como dice el texto de la Biblia. La creación continúa; cada día Dios renueva la obra de la creación. Por tanto, las maravillas de la creación son obras de Dios.

 

“Bendito seas tú, Señor, que creas las lumbreras”. Dios ha creado las lumbreras. Esta oración se recita cada mañana y cada tarde. Por la tarde, cuando uno puede observar las lumbreras, “Bendito seas tú, Señor, que creas las lumbreras”. Y, por la mañana, cuando las estrellas se van y vuelve la luz, de nuevo se alaba a Dios por la luz.

 

Esta es la tradición breve. Existe una tradición larga, que viene de Babilonia, pero que no nos interesa ahora. San Pablo, ¿hace alusión a estas bendiciones? San Pablo, reformadas, recitaba cada día estas bendiciones. En 2Co 4,6 dice: “Dios que dijo: de las tinieblas brille la luz, es el mismo que ha hecho brillar la luz en nuestros corazones para irradiar el conocimiento de su gloria, que está en el rostro de Cristo”. Por tanto, Pablo retoma esto y hace una relectura cristológica: la verdadera luz ahora se encuentra en el rostro de Cristo. Esta es una alusión muy clara a esta bendición.

 

6.3  Segunda bendición

 

Se llama ahabah rabbah, con gran amor. El texto de la tradición breve dice lo siguiente: “Tú nos has amado con gran amor. Con gran piedad tú has tenido piedad de nosotros por motivo de nuestros padres, que han tenido fe en ti y tú les has instruido con los preceptos de la vida”. Tú has tenido piedad de nosotros no por nuestros méritos, sino por los méritos de nuestros padres. Esta es la teología de los méritos de los Padres, que tenemos ya en la teología de la Aqedah, cuando Abraham ata a su hijo. Se dice: “Recuérdate de nuestros padres, de que Isaac fue atado, recuérdate de los méritos que Isaac ha obtenido para sus hijos”. Dios debe escuchar las oraciones de los hebreos, de los hijos de Isaac, por el mérito de Isaac.

 

“Padre nuestro, Padre misericordioso”. Misericordioso en hebreo es rahamîm. ¿Qué significa? Rehem significa vísceras maternas, el útero. Esto quiere decir que Dios es madre.

 

“Ten misericordia”. ¿Cuál es el nombre para decir que Dios es misericordia, qué significa “Dios misericordia”? “Juan”, que en hebreo es yohanan.

 

“Danos custodiar, poner en práctica, estudiar, y enseñar las palabras de la enseñanza de la ley con amor”. ¿Por qué se estudia la ley? Para custodiar la ley, para ponerla en práctica, para enseñarla a los otros. Los rabinos no aceptan a aquéllos que estudian la ley solamente para tener un título, para ser llamado rabino, para ser “incensado”. Porque esta no es la finalidad de la ley. Dios ha dado la ley para custodiarla, para ponerla en práctica. Hay un principio hermenéutico: se entiende sólo aquello que se pone en práctica, aquello que se vive. Todo el resto es conocimiento abstracto. El verdadero conocimiento viene del latín cum-nascere, “nacer con”: si tú aceptas en tu vida esta palabra, entonces es cuando la entiendes, porque nace contigo. Éste es un principio hermenéutico muy importante. Y después está el mandamiento de enseñar la ley a tus hijos. Si tus hijos te preguntan, debes responder. El padre de familia es el catequista de la familia. Esto es algo que viene siempre repetido.

 

“Ilumina nuestros ojos con tu ley. Haz que nuestros corazones participen en tu servicio con verdad. Y nosotros confesaremos tu verdad con temor y temblor. Bendito seas Tú, Tú que eliges su pueblo Israel”. Nosotros esperaríamos que dijese “tu pueblo Israel”, en vez de “su pueblo Israel”. Es el paso de la segunda a la tercera persona. ¿Qué significa esto? Esto es algo muy frecuente en las oraciones. La segunda persona significa que puedo llamar a Dios Tú, que hay una confianza total entre yo y Dios. La tercera persona es la trascendencia. Dios es mi Padre, lo puedo llamar tú, pero permanece Dios, no estamos a la par. Él ha entrado en la alianza, y por esto tengo el derecho de llamarlo Padre; pero él permanece como “El otro”, “El trascendente”, es totalmente diferente, por lo que no lo puedo tratar como se trata a un amigo. Esta idea de que Dios está cerca de mí pero que, por otra parte, permanece trascendente, es traducido pasando de la segunda a la tercera persona.

 

Hemos dicho que esta bendición se llama ahabah rabbah. El verbo “amar” en hebreo se escribe ahab, Alef, es uno; Bet, es dos; y He, “h”, es el nombre de Dios, una de las letras del tetragrama. Significa para los rabinos que si uno quiere amar a dos, quiere amar a otro, se necesita del cemento. ¿Cuál es el cemento? Dios, de otra manera el amor no es auténtico, estaríamos al nivel del eros, a nivel instintivo. Si el amor quiere ser ahabāh, ágape, se necesita del cemento, de Dios.

 

La expresión ahabah rabbah, con gran amor, ¿dónde se encuentra en el Nuevo Testamento? Los apóstoles eran hebreos, recitaron esta oración cada mañana. ¿Hay algún resto en el Nuevo Testamento? En 1Jn 3,1: “Mirad con cuánto gran amor Dios nos ha amado”. Aquí tenemos la expresión, lo único distinto es que aquí está en griego, porque los evangelios han sido escritos en griego. Pero la idea es esta; el origen de esta fórmula viene de esta bendición. Y también tenemos el himno que abre la carta a los Efesios (cf. Ef 1,3-14), que retoma todos los temas de esta bendición. Lo único que hace el autor de la carta a los hebreos es un relectura cristológica de esta bendición. La bendición, la misericordia, ¿cómo nos han llegado? Por medio de Cristo. Esta es la novedad absoluta.

 

6.4  Tercera bendición

 

Al final, tras la recitación del Shemá, tenemos otra bendición, emēt veyāšib, la verdad estable. Para los hebreos, ¿qué es la verdad? emet,”: Alef,, es la primera letra del alfabeto hebreo; Tav,, es la última; y Mem, es la central. Entonces, ¿qué es la verdad? Conocer el origen, el final y el centro. Cristo es Alfa y omega, y es el centro.

 

El texto de esta bendición dice: “Esta palabra es verdadera y estable”. Se refiere al Shemá que hemos leído: Escucha Israel, Dios es uno.

 

Es recta y segura, es buena para nosotros y para nuestros padres, para nuestros hijos, para todas nuestras generaciones, para todas las generaciones de Israel, tu siervo, para las primeras generaciones y para las últimas, para siempre y por siempre. Tú eres nuestro rey, Tú eres el rey de nuestros padres, tu nombre ha reunido a nuestros padres, tu nombre es verdad.

 

“Tu nombre” es decir la persona.

 

Tu nombre es la verdad que desde siempre ha sido invocado sobre nosotros con amor y no ha habido otros dioses fuera de ti. Tú eres rey fuerte, ¿quién es Dios como tú? Tú que decretas los decretos sobre las fuertes aguas. Todos dicen con gloria, con satisfacción y alabanza: ¿Quién es como tú entre los dioses? ¿Quién es como tú, terrible en la majestad, temible en las alabanzas, que obras maravillas? Tus hijos han visto tu realeza; aquél que abre las aguas delante de Moisés es él nuestro rey. Responded todos y decid: La roca de nuestra salvación. Abrid la boca y decid: El Señor, nuestro Dios, ha reinado, reina y reinará por siempre. El Señor es nuestro rey. Es él nuestro salvador, recogerá con rescate total. Bendito seas tú, roca de Israel, nuestro redentor.

 

“Roca de Israel”: también en el Génesis, Dios es llamado eben, piedra. Esto, Dios es la piedra de Israel, ¿cómo es interpretado en la tradición rabínica? De nuevo hacen un notaricon, dividen la palabra en letras, y dicen: “Dios es capaz de nutrir al padre y al hijo”. Esta es la interpretación que hacen: Dios da el alimento a todas las generaciones, manifiesta su misericordia al padre y al hijo.

 

Esta bendición más que una bendición es una aclamación. Para nosotros corresponde más o menos al prefacio: “Demos gracias al Señor nuestro Dios. Es justo y necesario”. Es verdad, es estable y es segura esta aclamación que hemos hecho en la proclamación del Shemá. La idea fundamental es: Dios es nuestro rey, Dios ha reinado, Dios reina y Dios reinará. Presenta a Dios como el rey de su pueblo. El rey, ¿qué pide al pueblo? La obediencia. Por tanto, también los hebreos, si hacen la aclamación de Dios es rey, significa que ellos son sus siervos, debemos servirlo, debemos obedecerlo.

 

Esta es la profesión de fe que los hebreos hacen dos veces al día.

 

En la Biblia aparece Shemá, “escucha”, con una ain grande. Y Ehad  “uno”, con una dalet, “D”, también muy grande. ¿Por qué esta dalet grande? Porque dalet y res se confunden fácilmente. Y si en vez de leer ehad, leo aher, ¿qué quiere decir? Que el Señor es otro. Por tanto, no puedo equivocarme, pues mi profesión de fe se transformaría en un insulto. Decir “Nuestro Dios es otro” no es verdad. Y los hebreos dicen: ¿Por qué tenemos estas dos letras escritas con caracteres grandes en la Biblia? Porque las dos letras juntas forman una palabra, ed que significa “testigo”: éste es el testimonio por excelencia que un hebreo debe dar. La profesión de fe es un testimonio. Si te preguntan: ¿Cuál es tu fe? Debes decir: “El Señor, nuestro Dios, es uno”. Y por mi testimonio yo debo estar preparado para amar a Dios con el corazón, el alma y las fuerzas. Éste es el testimonio que yo doy. Yo me convierto en un testimonio del Dios vivo.

 

Éste es el corazón de la religión judía.

 

No se puede negar la novedad del Evangelio. Pero el mensaje del Cristo se transmitió en categorías de la confesión de fe judía, para convencer a los judíos que Jesús es el Mesías de Israel. La novedad del Shemá se expresa en Jn 10,30: " Mi Padre y yo somos uno". Jn hace insistencia en el nuevo Templo, en el culto en espíritu y en verdad y pone de manifiesto que toda la liturgia judía encuentra su realización en Jesús.

 

 

 


[1] B.L. Mack, A Myth of Innocence: Mark and the Christian Origins, Minneapolis 1988

[2] B. Crossan, El Jesús de la historia. Vida de un campesino mediterráneo judío, Barcelona 2000. Ver también D.J. Harrington, "How Jewish was Mark's Gopsel", in Festchrift Saldarini, vol 2, Leiden 2004, 243-359.

[4] A. Díez Macho, Targum Neophyti I.

[5] C. del Valle, La Misna.

[6] Le Targum interprète le nom Israël en l’appliquant à Jacob. On sait l’importance de la figure de Jacob-Israël dans l’Evangile de Jean.

[7] Voir aussi Tg Jer 17,1; Tg Ct 4,9; 8,9; Tg Pr 3,3. Sur l’interprétation juive du Shema, voir E.E. Urbach, The Sages, Jerusalem 1975, 471-483.

[8] M. Black, The Scrolls and Christian Origins, London 1961, 123. G.R. Driver, The Judaean Scrolls, 456.

[9] D. Flusser, Jesus, Jerusalen 1998, 89

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