Foro de Exégesis y Teología Bíblica del Instituto del Verbo Encarnado

M. Adinolfi – P. Kaswalder - Entrarono a Cafarnao.

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M. Adinolfi – P. Kaswalder

Entrarono a Cafarnao

Lettura interdisciplinare di Mc 1 in onore di V. Ravanelli

Por P. Lic. Carlos Diego Pereira, I.V.E

e-mail: carlospereira@ive.org

 

 

El volumen que nos proponemos comentar ha sido escrito y elaborado por profesores del cuerpo docente del "Studium Biblicum Francescanum" de Jerusalén, instituto dedicado a la enseñanza y el estudio de la Teología Bíblica. Se trata de una composición que los alemanes han dado en llamar Festschrift, o sea "escritos en honor a alguien...", en este caso de V. Ravanelli, docente adjunto de aquel instituto.

Normalmente un Festschrift se compone de numerosos artículos escritos por autores diversos en torno a un hilo conductor común, o sea con temas relacionados entre sí.

En este caso se trata de diversos comentarios exegéticos y teológicos sobre el capítulo primero del Evangelio de Marcos, con proyecciones sobre el Evangelio entero. Hay artículos que lo estudian desde el punto de vista de la crítica textual, otros desde el punto de vista de algún método de interpretación exégetica (como el análisis de la estructura narrativa o semiótica, por ejemplo), otros que plantean problemáticas diversas (como el problema de la inculturación en dicho capítulo de Marcos, por ejemplo), y finalmente un apéndice dedicado a la historia de las excavaciones arqueológicas que se desarrollaron a través de los años en Cafarnaún, junto al lago de Galilea, sobre la famosa sinagoga y la casa de Pedro, y que han permitido justamente a los franciscanos, dueños del lugar, presentar a los peregrinos uno de los lugares santos más pintorescos y mejor documentados arqueológicamente de toda Tierra Santa.

No podemos comentar todos los artículos; sería una tarea sumamente prolongada. Nos proponemos hacerlo brevemente sobre algunos aspectos de aquellos que nos parecen más importantes.

El padre F. Manns presenta la temática con un artículo introductivo, acerca del "Problema de la inculturación en Marcos 1". Nos brinda datos muy interesantes: afirma por ejemplo que el término "aculturación" fue propuesto (aparentemente por vez primera) en 1880 por J. W. Powell, y más tarde se lo definió como "el conjunto de fenómenos resultantes del contacto directo y continuo entre grupos de culturas diferentes con subsiguientes cambios respecto a los modelos originales por parte de cada grupo". En el campo católico, años más tarde, y en referencia al Evangelio se opta por otro término: "Inculturación", reemplazando el concepto de encuentros entre culturas diversas con el de la "íntima transformación de los auténticos valores culturales mediante la integración del cristianismo en las diversas culturas humanas" (Así aparece definido en el Mensaje del Sínodo de Obispos sobre la Catequesis del año 1977, según presenta el autor de este artículo en pag. 17). Según esta perspectiva, el autor afirma que el propósito de este libro es la lectura helénica de Marcos 1, rara hoy entre los exégetas quienes promueven una lectura más bien judaica del Nuevo Testamento (pag. 18). Esto última quizás pueda deberse en parte a que el aún actual documento de la Pontificia Comisión Bíblica sobre "La interpretación de la Biblia en la Iglesia" del año 1993, acepta la legitimidad de la lectura judaica de la Escritura (cfr. pag. 21) (El documento en cuestión afirma textualmente que "la riqueza de la erudición judía puesta a servicio de la Biblia, es una ayuda permanente de primer orden para la exégesis de los dos Testamentos, a condición sin embargo de emplearla correctamente" [´à bon escient´, dice el original francés; algo más parecido al nuestro ´a sabiendas´]; cfr. L’interprétation de la Bible dans l’Église, I.C.2).

Finaliza el autor con la presentación de un resumen de la historia de la interpretación de los Evangelios, desde los tiempos del racionalismo del siglo pasado hasta nuestros días, en especial del punto de vista de las llamadas "tendencias culturales" o "teológicas" de los Evangelios y de los escritos del N.T.

Algunos de los artículos del libro presentan diversas sugerencias acerca de la tan mentada estructura del Evangelio de Marcos. Comúnmente se suele admitir la llamada estructura bipartita del Evangelio. F. Manns (a quien ya hemos citado) parece ser partidario de dicha estructura (cfr. pags. 41-47), siguiendo la ya conocida sugerencia de L. Schenke, debido a que distingue una estructura paralela en el Evangelio ordenada en dos partes: el ministerio de Jesús en Galilea (1,14-10,52), y el ministerio en Jerusalén (11,1-16,8) (La división bipartita tradicional sin embargo, es la siguiente: 1º parte: 1,14-8,29 (30); 2º parte: 8,30 (31)- fin).

El p. Bossetti en cambio, en uno de los artículos del libro propone un curioso esquema tripartito, siguiendo el ya sugerido por J. Ernst, el cual en su opinión "pone de relieve el camino de Jesús, y la importancia de la sección relativa a su secuela" (temas que aparecen presentados en el capítulo 1 del Evangelio; versículos 9-10. Justamente es en relación al análisis de dichos versículos que propone el citado esquema.), si bien reconoce que el esquema bipartito tiene la ventaja de un aparente mejor ordenamiento temático (cfr. nota 10, pag. 125).

Encontramos también en el libro diversos análisis del capítulo 1 de Marcos, según los más variados enfoques exegéticos o de aquellos que son instrumento para la exégesis, como el artículo de A. Buscemi, sobre la Crítica Textual de Marcos 1 (pags. 73-80), o aquel de A. Nicacci sobre el análisis narrativa del mismo capítulo. También son de gran interés los artículos de análisis más bien temático, como el de Estructura y temas de Marcos 1, de G. Bissoli (cfr. pags. 49-57), y el de F. Manns sobre El Hijo de Dios en Marcos 1,1 (el controvertido "título" del Evangelio) (cfr. pags. 81-90). Remarcamos como de especial interés en estos dos últimos artículos la importancia que le asignan a la denominación "hijo de Dios" aplicada a Jesús en Marcos, y al modo de encuadrarla en la confesión de Jesús delante del Sumo Sacerdote (Mc 14,62), y en la confesión del centurión romano al frente de la cruz (Mc 15,39), versículos ambos que han sido muy cuestionados por gran parte de la exégesis de corte racionalista. F. Manns destaca por ejemplo la conexión entre ambos versículos, al afirmar que "el versículo de la confesión (15,39) debe ser leído a la luz de 14,53-64, especialmente 14,58 y 14,61 (este último la pregunta del Sumo Sacerdote que da lugar a la confesión de Jesús en el versículo siguiente)" (cfr. pag. 86). Ya previamente había afirmado que "egò eîmí" (yo soy) de la respuesta de Jesús al sacerdote en 14,62 "era el culmen de la revelación progresiva de Jesús, aceptando ser este Hijo de Dios" (cfr. pag. 46). Por su parte y en relación a estos versículos, G. Bissoli añadirá que la expresión del Padre en Marcos 1,11 (Tú eres mi Hijo predilecto en quien he puesto mis complacencias) "es el primer paso de un recorrido que concluirá con la Fe del centurión que proclama Jesús crucificado como Hijo de Dios" (pag. 38) y que "sólo Dios (1,11; 9,7; 15,38) y el Centurión (15,39) revelan la verdadera identidad de Jesús" (pag. 55). Consideramos estos aportes de gran valor; sin duda estos versículos de Marcos son claves en lo que a la revelación de la identidad divina de Jesús se refiere. Sin embargo han sido uno de los blancos predilectos de la exégesis ideológica divina de Jesús en dicho Evangelio, busca a posteriori los argumentos adecuados para justificar dicha posición.

Otro artículo de gran importancia al cual sólo nombraremos por razones de espacio, es aquel de A. Nicacci: Telón de fondo veterotestamentario de Juan Baustista (Marcos 1,1-8) (cfr. pags. 91-103), en el cual se muestra la citación que se hace en Marcos 1,2-4 en combinación de dos pasajes del Antiguo Testamento: Ex 23,20 con Is 40,3. El autor añade además que "la combinación de dos pasajes del Antiguo Testamento es propia de Marcos" (pag. 91).

Finalmente, corona la obra un reporte de Kaswalder, de carácter arqueológico, sobre Las primeras exploraciones de Talhum-Cafarnaum (cfr. pags. 209ss.). Creemos que la obra es sumamente interesante como aporte al mundo de las investigaciones en el campo bíblico. Es también un muy hermoso instrumento para aquellos no tan embebidos en los métodos exegéticos modernos, ya que posibilita mediante la aplicación a ejemplos particulares (diversos versículos del capítulo 1 de Marcos), conocer el operar concreto de diversos métodos exegéticos y las distintas fases de los mismos. Finalmente, creemos que es valiosa porque estos artículos no cierran sino abren el panorama teológico del Evangelio, en particular cristológico, al menos esbozándolo. Aunque muchos no la entiendan, la exégesis católica no puede sino desembocar en la apertura teológica, si realmente pretende tener razón de ser. Como afirma el ya citado documento de la Pontificia Comisión Bíblica: "Los exégetas tienen que explicar también el alcance cristológico, canónico y eclesial de los escritos bíblicos" (L’interprétation... III.C.1) e incluso: "Al realizar esta tarea, el exégeta pone a la luz el sentido teológico de los textos, cuando estos tienen un alcance de tal naturaleza" (III.D.4).

R.P. Lic. Carlos Diego Pereira, V.E.

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