Foro de Exégesis y Teología Bíblica del Instituto del Verbo Encarnado

Giuseppe Ferraro - Lo Spirito e “l'ora" di Cristo. L'esegesi di San Tommaso D'Aquino sul Quarto Vangelo.

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Giuseppe Ferraro

Lo Spirito e “l'ora" di Cristo

L'esegesi di San Tommaso D'Aquino sul Quarto Vangelo

R.P. Lic. Gabriel Zapata, V.E.

e-mail: gabrielzapata@ive.org

 

            

Aspectos generales del libro

 

"La obra exegética de Santo Tomás de Aquino, aunque tan vasta, todavía no ha sido muy estudiada" (p. 5). Da la impresión que todavía los estudiosos no se animan del todo a abordar el tema, por su complejidad y por la necesaria y, a veces, difícil confrontación con la exégesis moderna; o, a veces, porque sencillamente no interesa demasiado: ¿qué se puede extraer de novedoso y válido para hoy de un autor medieval que no tenía los instrumentos exegéticos que poseemos hoy? Al final, el estudio de los principios exegéticos de Santo Tomás queda relegado a un punto más en la historia de la hermenéutica.

Sin embargo, así como decía el Papa Pío XII, ninguno se puede preciar de ser tomista si no conoce las magníficas obras exegéticas del Santo Doctor. "El Doctor Angélico, en efecto, fue y es gran maestro de teología porque fue y es gran comentador de la Sagrada Escritura: “Magister in Sacra Pagina” (p. 5).

Ferraro se propone presentar la exégesis de Santo Tomás y la doctrina teológica que resulta directamente de esa exégesis. Toma en consideración el comentario al Cuarto evangelio: Super Evangelium Sancti Ioannis Lectura, según el P. Spicq "el fruto más maduro, la realización más perfecta de la exégesis medioeval escolástica" (cit. en p. 6).

Comentando el Evangelio de San Juan, en la primera parte se estudia el tema del Espíritu, agregando la exégesis de los textos pneumato­lógicos del comentario a la carta a los Romanos y a los Hebreos.

En la segunda parte, en el primer capítulo se considera el término "hora". En el segundo capítulo se estudia la exposición del relato de la Pasión en el Cuarto Evangelio; y en el tercer capítulo se presenta la exégesis de los textos que tienen la palabra "sangre" en el comentario a los Hebreos.

A modo de conclusión, al final, el A. recoge observaciones exegéti­cas y doctrinales sobre el Doctor Angélico.

Es de destacar en este importante trabajo que el A. no intenta dar los principios hermenéuticos de Santo Tomás de manera teórica, sino de mostrar su praxis.  "Hemos perseguido el intento de recoger la hermenéutica de Tomás en su ejercicio vivo y empeñado en la exégesis" (p. 193). Con este objeto estudia los temas teológicos en cuestión en cuanto resultado feliz de aquella praxis.

 

Aspectos de la exégesis de Santo Tomás:

Se podrían señalar resumidamente algunos aspectos más importantes que el A. rescata de su estudio sobre los numerosos textos en cuestión que permiten ver el tenor de la exégesis del Aquinate:

- La división analítica del texto: esto es propio de toda la exégesis medie­val, pero Santo Tomás lleva hasta las últimas consecuencias "la tendencia a descomponer el texto hasta sus unidades más pequeñas para colegarlas progresivamente entre sí en orden  y unidad siempre mayores" (p. 186). También los modernos dividen el texto, pero los criterios suelen ser diver­sos: Sto. Tomás es guiado por la lógica de los contenidos, mientras que los segundos más bien por la formalidad de los elementos literarios. Sin embar­go muchas veces los resultados pueden coincidir felizmente.

- Las numerosas citas bíblicas: explicar la Escritura con la misma Escritura. También sus contemporáneos usaban los lugares paralelos de la Escritura, pero queda claro que Santo Tomás los supera en precisar mejor el sentido y además, en que difícilmente cae en un vicio de la exégesis de aquel tiempo: la acomodación verbal, es decir, el iluminar pasos de la Escritura usando otros pero no por semejanza real de los contenidos, sino más bien por semejanza material de palabras, con el riesgo de incurrir en arbitrarieda­des (cf. 188).

- Índole teológica de la exposición: ¿cómo se relacionan la teología y la exégesis en la mente del Aquinate? "Se puede constatar cómo cada una de las dos influye sobre la otra y cómo nace así una unidad orgánica con gran riqueza de penetración del misterio cristiano" (p. 188).

Se llega al texto bíblico con la certeza de que es Palabra de Dios. Es preciso  llegar a lo que ha querido decir: "De Dios no debemos decir sino aquello que se encuentra en la Sagrada Escritura, o con las palabras o con el sentido" (S. Th. I, 36, 2 ad 1). El exégeta debe echar mano de los elementos racionales que posee para interpretar (como en la interpretación de cualquier libro), pero además debe usar del tesoro de interpretación de los siglos anteriores. Santo Tomás no se despoja de su cultura teológica, de su patrimonio espiritual para tratar de entender un texto. De esta manera, "la doctrina sistemática que hunde sus raíces en la revelación divina, retornando a los propios orígenes, es decir a la Escritura, alcanza y consigue nueva vitalidad; el texto bíblico por su parte, interpretado a la luz de la tradición surge con plenitud de energía luminosa para la inteligencia de la fe. Se desarrolla así una "teología bíblica" que ofrece nuevos fundamentos para la especulación teológica..." (p. 188-189). De esta manera Santo Tomás ha contribuido a la distinción y juntamente a la unidad y comunicación, en la ciencia sagrada, entre exégesis y teología dogmática. Ha contribuido finalmente a que la Escritura sea realmente "el alma de la teología" (Dei Verbum, 24).

Para resumir la actitud del Aquinate bien pueden venir las palabras del P. Lyonnet que cita atinadamente el A.: "Ciertamente Santo Tomás es ante todo teólogo. Pero precisamente porque es teólogo (...) la Escritura domina la teología; ella constituye no solamente el único libro de texto del maestro en teología, sino igualmente la sola "auctoritas" a partir de la cual el teólogo pueda argumentar... La búsqueda exacta del sentido de la Escritura está en el vértice de sus preocupaciones" (Lyonnet, cit. en p. 77). El A. señala cómo en esta búsqueda del sentido literal Santo Tomás coincide con los modernos, además de coincidir en resultados exegéticos conseguidos por caminos diversos; así lo indica el A. varias veces (cf. pp. 80, 102- 3, 119, 185).

Recomendamos la lectura de este estudio. Es una contribución importante al conocimiento del pensamiento y de la metodología de Santo Tomás, además de ser una feliz presentación paradigmática de lo que debe ser un auténtico exégeta católico.

 

    

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