Foro de Exégesis y Teología bíblica del Instituto del Verbo Encarnado

Los «enfoques» del Padre Barriola y la Confusión Intraeclesial - Buenaventura Caviglia Cámpora


Los «enfoques» del Padre Barriola
y la Confusión Intraeclesial
 

Buenaventura Caviglia Cámpora

 

El Padre Dr. Miguel Antonio Barriola mabarriola@arnet.com.ar distribuye por vía electrónica «Otros posibles enfoques sobre las censuras de 1941 y 1944 acerca del milenarismo».- Se trata de una crítica y refutación del «Decreto de 21 de Julio de 1944, Pronunciamiento del Magisterio de la Iglesia triplemente ratificado» de Buenaventura Caviglia Cámpora difundido en www. iveargentina/Foro_exegesis/Seminarios/milenarismo.

Nuestro trabajo estudia el decreto de 21 de Julio de 1944 del entonces Santo Oficio, que hasta 1992 constituyó el único documento de la Iglesia sobre el milenarismo.- La crítica del P. Barriola es digna de ser tenida en cuenta puesto que es la única refutación a nuestra lectura del expresado decreto.- En efecto, todos aquellos a quienes se le envió, o no contestaron, o sus respuestas no versaron sobre el decreto limitándose al rechazo de cualquier milenarismo.- El Padre Barriola, por el contrario, centra su estudio en el decreto y sus antecedentes, y propone otros posibles enfoques sobre las censuras de 1941 y 1944 pero en el contexto de un completo rechazo de cualquier milenarismo espiritual. 

El P. Barriola intenta desprestigiar nuestra lectura del Decreto de 1944 y a su autor.- Cubriendo su falta de razón con numerosas citas de conocidos teólogos, inadecuadas para el caso concreto, crea la impresión de demoler la lectura del decreto de 1944 y cualquier milenarismo, a través de una total falta de objetividad al referirse a lo que en el trabajo se afirma.

Es constante no en citar, sino en aludir a nuestras afirmaciones, conceptos y expresiones modificándolos, cambiándolos, tergiversando su sentido.- Nos atribuye ignorancia de conocimientos elementales de Religión, calificativos despectivos e hirientes que no pronunciamos, juicios que no formulamos, intenciones que están sólo en su imaginación y nos trata con impertinencia y desprecio.

Una serie de ejemplos pondrán de manifiesto esta lamentable falta de seriedad, por decirlo muy suavemente. 

Descalificación inicial

Pero antes se debe poner de manifiesto que esta crítica del P. Barriola está inicialmente descalificada por violar garantías elementales que la Iglesia emplea para juzgar a cualquier autor y su obra.- El examen de las doctrinas de un autor no se hace sobre la base de una obra o un escrito sino que se examinan sus demás obras y escritos a fin de comprender bien el sentido de lo que el autor sostiene y no cometer ninguna injusticia.

El P. Barriola sabe mucho sobre Caviglia y el origen de su artículo y desde luego, no se enteró recién por la citada emisión de Internet.- El Padre Barriola es uruguayo como el suscrito, y en el Uruguay somos tan pocos los católicos formados que permanecen por completo fieles a la fe de siempre, que todos nos conocemos, en este caso personalmente y tenemos un amigo común, un sacerdote también de la misma fe.- El Padre Barriola sabe muy bien que el artículo criticado es un extracto resumido de uno de los tantos temas de la obra «Tercer Milenio - El misterio de Apocalipsis» de la que soy coautor y único responsable.

Sabe que en esa densa obra de 652 páginas en cuerpo 9, lo que «dice Caviglia» es poco y relativamente poco importante.- En efecto, ella es la recapitulación ordenada de las magistrales enseñanzas de una serie de destacados teólogos y exégetas milenaristas, y todo está justificado con los sólidos argumentos que ellos extraen de la Sagrada Escritura, de la Tradición y del Magisterio.- Incluso contiene «El testimonio de nuestra Esperanza», obra inédita del Padre Antonio van Rixtel S.C.J.- Desde luego, muy poca gracia le causan a nuestro crítico esos teólogos, esos exégetas, esos argumentos.- Por tanto, ya había tratado de impugnarlos en una polémica escrita que en privado tuvimos en 1997/98, en la que no salió muy bien librado que digamos.

Sin embargo, en la crítica que nos ocupa prefirió no mencionar siquiera la obra básica ni tenerla en cuenta, con lo que incurrió en la descalificación anotada.- Habría sido necesario tenerla en cuenta al recaer su juicio sobre un extracto, muy resumido, de tal obra.- Pero sabía que por resumido que fuera, en forma condensada y sin una palabra de más ni otra de menos ese extracto lo explicaba todo y daba precisas razones de todo, y lo hacía con la eficacia que él ya había sufrido personalmente.- Pero pensó que los arreglados «Caviglia dice» o «Caviglia sostiene» serían la solución.- Y así sumó más descalificaciones a la inicial. 

Otras descalificaciones

«Sostiene Caviglia que “lo que no está comprendido en la definición no está ni puede estar comprendido en el rechazo”».- Y continúa nuestro crítico diciendo que hay que distinguir «la definición» en un asunto muy específico y en otro que no lo es; que «una definición no tiene por qué entrar en todos los detalles de un problema»; y trae a colación «Mysterium fidei», la «transsignificación» de Schillebeeckx y la «transsubstanciación»….!!!

Increíble, porque lo dicho por nosotros es sencillísimo y nada tiene que ver con ese inútil desborde de erudición: se refiere al principio concreto y elemental de hermeneútica, de aplicación amplísima en el Orden Normativo, de que «las aprobaciones se entienden en un sentido amplio, las restricciones en un sentido estricto».- Por tanto, el rechazo que importa la parte declarativa del los decretos de 1941 y de 1944 debe interpretarse literalmente, tiene que ajustarse a los términos exactos empleados, es decir, a lo concretamente definido.  

«Caviglia … descalificando en absoluto la carta del Arzobispo de Santiago…».- El crítico fabula porque no hemos criticado la carta del Arzobispo de Santiago y mucho menos la hemos descalificado «en absoluto».- Es más, ni siquiera hemos nombrado a ese Arzobispo y si su nombre aparece en el escrito es porque el decreto de 1941 lo nombra. 

«Absoluto mamarracho».- Gratuitamente supone nuestro crítico que Caviglia considera «absoluto mamarracho» el decreto del Santo Oficio de 1941: «El escrito despierta la sensación de que la primera intervención fue un absoluto mamarracho ya que lo califica de “erróneo”, “alarmista”, “contradictorio consigo mismo”».

Es una falta de respeto y una impertinencia atribuirnos tal juicio y tal calificativo de «mamarracho» suponiendo que el escrito despierta «tal sensación».- Calificativo chabacano que desprestigia al mismo que lo emplea.- Suposición sin base alguna, en primer lugar porque si el Decreto de 1941 es «“erróneo”, “alarmista”, “contradictorio consigo mismo”», esa conclusión final fue cuidadosamente justificada a lo largo de todo el trabajo.

Pero la razón fundamental es que si el escrito despertara alguna «sensación» sobre el decreto, sería una sensación contraria a la de «mamarracho» que implica algo grotesco, ridículo, inservible.- Sería la sensación de algo muy serio y eficientemente pernicioso.- No es erróneo por su parte declarativa porque, pese a haber sufrido alguna corrección, siempre coincidió en lo fundamental con el Decreto de 1944.- Es erróneo porque la parte enunciativa lleva a interpretar la parte declarativa contradiciendo sus términos, en el sentido de que cualquier milenarismo por espiritual que sea, es algo insalvablemente contrario a la fe de la Iglesia y peligrosísimo.- Es «contradictorio consigo mismo» por lo que se acaba de decir, precisamente porque su parte enunciativa contradice su parte declarativa, la esencial.- Y es «alarmista» porque esa parte enunciativa, pese a haber sido derogada por el Decreto de 1944, sigue alimentando el prejuicio de que cualquier milenarismo aún el más espiritual, es un peligrosísimo error contrario a la fe de la Iglesia. 

Por ahora basta con estas muestras de descalificación.- Aunque estábamos tentados de tratarlo aquí, dejamos para un próximo escrito, entre otros puntos, la finalidad del documento magisterial de 1973 sobre Escatología que nuestro crítico no quiere entender pese a que esa finalidad está clara y expresamente establecida por su texto; y el problema que plantea, absurdo en un teólogo, de qué clase de espiritualidad sería la del milenarismo espiritual.- Es tal el cúmulo de errores y confusiones que hay que rectificar que hemos tomado una resolución.

La exposición sintética difundida por Internet sobre la lectura correcta del pronunciamiento magisterial de 1944 sobre milenarismo, que importa la neutralidad de la Iglesia entre las dos interpretaciones del Apocalipsis, es suficientemente completa y clara para los fieles piadosos y sin prejuicios.- No siéndolo para todos, si Dios lo permite continuaremos escribiendo sobre el Decreto de 1944 en forma más amplia que comprenda lo que en la obra citada y en otros trabajos nuestros y ajenos sea pertinente, además de refutar las totalidad de las objeciones de nuestro crítico. 

Simpatía y comprensión con el Padre Barriola

Con la debida energía hemos rechazado sus agresivas e injustas críticas a la lectura correcta del Decreto de 1944.- Porque es deber nuestro defender el honor de la Palabra de Dios cuyos Misterios Sellados están siendo revelados, en esta época de su cumplimiento, a quienes se les ha dado comprender y quieren comprender.

Perdonamos de todo corazón al Padre Barriola su lamentable escrito y se lo agradecemos.- En efecto, él rompió la conjura de silencio contra «Tercer Milenio - El Misterio de Apocalipsis».- Porque de acuerdo a la parte enunciativa del Dec. de 1941 y a sus prohibiciones (por completo derogadas tres años después) del milenarismo no se habla ni aún del espiritual, al milenarista no se le nombra, sus obras se silencian y no se citan ni aún para criticarlas (Obra cit., Cap. 9.5 pág.42 ss.).- Bien es cierto que se cuidó el Padre de citar la obra, pero su ensañamiento con el artículo y su autor inevitablemente conducen a su mayor difusión… y a través de Internet.

No sólo perdonamos al Padre Barriola sino que sentimos simpatía por él.- En efecto, no podemos olvidar que es un defensor de la Recta Doctrina ni tampoco sus renuncias al Seminario Interdiocesano y como Profesor de Sagrada Escritura del Instituto Teológico del Uruguay Mariano Soler, episodio que mucho lo honra.- Renuncias debidas a la tolerancia de las autoridades de esos institutos para con las burlas impías del grupo de seminaristas que estaba confiado directamente a su dirección espiritual.

Tampoco podemos olvidar que él fue el primero y durante bastante tiempo el único, que levantó la voz contra la «teología de la liberación» del Padre Juan Luis Segundo S.J. en su herética obra «Una respuesta a Ratzinger».- «Otra respuesta a Ratzinger» del P. Barriola estalló como una bomba en el silencio complaciente y medroso de Prelados, Clerecía y laicado del Uruguay.- Silencio medroso en cualquier caso, porque no querían discrepar abiertamente con Roma ni con los «liberacionistas».

Disculpamos al Padre Barriola comprendiendo que su actitud es fruto de la tribulación magna que lo sacude, de la crisis psicológica que perturba su espíritu.- Es un sacerdote de recta doctrina que vive en un Catolicismo desacralizado; horizontalista; liberacionista; pleno de apostasía inmanente y de cisma virtual; que acata pero no obedece al Vicario de Cristo ni a sus enseñanzas; en el que tiene que alternar con el tolerante desprecio de Doctores en Teología y en Biblia.- En suma, está perturbado en lo más íntimo por la pavorosa «confusión intraeclesial», otro patente signo esjatológico de nuestros «últimos tiempos».

En esta lucha en que nosotros no podemos ceder ni callar oremos intensamente para que el Espíritu Santo lo ilumine, serene su espíritu, le haga ver los «signos esjatológicos» y  le «abra la Biblia en la grandeza de la Bienaventurada Esperanza».

 

Montevideo, 26-Feb.-04.

 

 

Principal ] Jornadas Bíblicas ] Monografías ] Artículos Varios ] Tesis y Tesinas ] Seminarios y Debates ] Recensiones ] Grandes Maestros ] Magisterio ] Noticias ] Enlaces ] P. Lagrange ] Iveargentina ]