Foro de Exégesis y Teología Bíblica del Instituto del Verbo Encarnado

“…nos hizo un reino, unos sacerdotes para su Dios y Padre.” P. Lic. Juan Carlos Sack, I.V.E.

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PONTIFICIO INSTITUTO BÍBLICO

“…nos hizo un reino, unos sacerdotes
para su Dios y Padre.”
 

En qué sentido los cristianos
son llamados
i`erei/j en Ap 1,6, 5,10 y 20,6.
 

P. Lic. juan carlos sack, I.V.E. - Ejercitación para la Licencia

Roma, 2002

juancarlossack@ive.org

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Ap 5,9-10

El texto

 

9a        kai. a;|dousin wv|dh.n kainh.n le,gontej.

9b           a;xioj ei= labei/n to. bibli,on kai. avnoi/xai ta.j sfragi/daj auvtou/(

9c           o[ti evsfa,ghj kai. hvgo,rasaj tw/| qew/| evn tw/| ai[mati, sou

                    evk pa,shj fulh/j kai. glw,sshj kai. laou/ kai. e;qnouj

10a    kai. evpoi,hsaj auvtou.j tw/| qew/| h`mw/n basilei,an kai. i`erei/j(

10b   kai. basileu,ousin evpi. th/j gh/jÅ

 

Como hicimos con la perícopa anterior, nos limitaremos a las anotaciones textuales que tocan directamente nuestro tema, a saber, 5,10.

 

En lugar del auvtou,j[65] algunos pocos testimonios[66] leen h`ma/j, en el texto de 1,6 que hemos ya analizado. De ser así, el sacerdocio sería conferido sólo a los cuatro vivientes y a los veinticuatro ancianos (que aparecen como sujetos del canto en 5,8).[67] No hay suficiente motivo externo para dudar del auvtou,j, mientras que sería difícil conciliar el sentido de todos los demás auvtou,j que siguen en el texto si aceptamos aquí el h`ma/j. Es difícil acertar a dar una explicación de las versiones que traen la primera persona plural, a menos que se lo quiera explicar como un influjo de 1,6 (kai. evpoi,hsen h`ma/j basilei,an).

 

Algunos manuscritos reemplazan el sustantivo colectivo basilei,an[68] por el equivalente concreto plural basilei,j,[69] que sería una versión no literal de Ex 19,6, tal vez un nuevo intento por concretizar el problemático abstracto. De todos modos, la testificación del concreto plural es textualmente débil.

 

Es de notar que en este pasaje, a diferencia de 1,6, el kai, que colega el binomio está perfectamente atestiguado.

 

Para la importante expresión al futuro basileu,sousin,[70] reemplazada en muchos testimonios por el presente basileu,ousin[71] o por el futuro en primera persona plural basileu,somen,[72] nos encontramos ante problemas más sustanciales. Una decisión crítica definitiva no parece estar aún a nuestro alcance. La lectura en primera persona del plural responde, con toda probabilidad, a adaptaciones basadas en la introducción de auvtou,j por h`ma/j, una lección claramente secundaria pero que se convirtió en el textus receptus. Para las dos variantes principales, sin embargo, los editores críticos están divididos.[73] A inclinarnos por el presente han servido estos argumentos:

 

a) la importancia textual de A para el libro del Apocalipsis;

b) el presente, en nuestra opinión, sería una lectura más difícil de comprender para los cristianos perseguidos, a quienes se dirige el libro;

c) de tratarse de un futuro, la promesa de Ex 19,6 continuaría siendo, en la práctica, una promesa y no una realización, lo cual se hace aún más grave considerando el carácter triunfal de todo el libro.

 

Resumiendo, creemos que en los casos donde el testimonio externo nos deja indecisos debemos recurrir, como en 1,6, a la regla de la lectio difficilior. En lo que toca a la dificultad con basilei,an y basilei/j, una supuesta intención del copista de pasar de un inaprensible abstracto a una imagen más concreta nos parece entendible, no así la operación inversa.[74] En cuanto al futuro o presente del “reinar” de los redimidos, creemos que el presente se adapta más vigorosamente al contexto.[75] El futuro podría justificarse por un intento del copista por acomodar el problemático presente a la atmósfera de futuro propia del libro.[76] O como lo explica Allo, “le présent est préférable, car les saints ont déjà  commencé à régner (spirituellement) dès que le Christ a été glorifié; c’est le sens de toute l’Apocalypse.”[77]

 

Estructura literaria y contexto

 

Es importante notar que en esta ocasión, la mención de i`erei/j está ubicada en un contexto diferente del de la perícopa anterior, aunque con un trasfondo semejante al de aquella. Al igual que en el primer caso, también aquí la obra llevada a cabo por el Cordero que hizo de los creyentes basilei,an kai. i`erei/j( está ubicada estructuralmente de tal modo que difícilmente podría subrayarse mejor su grandísima relevancia.

 

El contexto amplio de nuestro pasaje es la gran visión celestial, que abarca los capítulos 4 y 5, y que sirve de introducción general al resto del libro.[78] La visión se divide claramente en dos partes: el capítulo 4 (v. 1: meta. tau/ta ei=don( kai. ivdou....) se refiere a Dios, presentado en toda su majestad, mientras el 5 (v. 1: kai. ei=don evpi. th.n dexia.n tou/ kaqhme,nou evpi. tou/ qro,nou...) tiene por protagonista el Cordero, único capaz de “tomar el libro y abrir sus sellos”.[79] El bibli,on katesfragisme,non, según el contexto de Ap y la más común interpretación, representa el diseño de Dios en la historia,[80] y es sólo gracias al Cordero que Dios puede, de ahora en más, revelar y llevar a la práctica su plan de salvación, que de lo contrario hubiese permanecido “sellado”. En este contexto, que toca el corazón de las relaciones entre Dios y los salvados, se encuentra un jubiloso wv|dh. kainh,, entonado por los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos, donde se proclama, entre otras cosas, que el Cordero hizo de los rescatados de toda raza basilei,an kai. i`erei/j.[81]

 

Este cántico, en su contexto más inmediato, se encuentra al centro de una estructura de cinco cánticos que encierra la gran visión celestial, de lo cuales dos son referidos al Dios (4,8 y 4,11), dos al Cordero (5,9-10 y 5,12) y  uno a Dios y al Cordero (5,13).[82] Los tres últimos cánticos son, considerados en su conjunto, una sola y solemne doxología, puesta en boca de distintos personajes que representan la creación en su totalidad, cielo y tierra.

 

De la complicada estructura de los cánticos nos permitimos hacer notar la secuencia verbal del cántico que proclama el establecimiento del “reino y sacerdotes”: la alabanza comienza con una vigorosa declaración de la dignidad-capacidad actual del Cordero (,a;xioj ei==), basada en una evento fundante de su dignidad (o[ti) sufrido por él en el pasado: evsfa,ghj. Esta acción permitió al Cordero realizar dos acciones, también en el pasado, y de una vez para siempre - aoristos -, con respecto a los creyentes: los compró (hvgo,rasaj) para Dios y los hizo (evpoi,hsaj) reino y sacerdotes. Pero la doxología, que tomó pie de una dignidad actual y durativa del Cordero, culmina con la acción durativa de los redimidos, al presente: basileu,ousin.[83]

 

Análisis

 

Escapa a nuestra intención analizar todos los elementos que componen la fascinante escenificación de Ap 5. También excedería los límites de nuestro trabajo desmenuzar todos los componentes del wv|dh. kainh,, por lo cual remitimos a las abundante bibliografía sobre el tema.[84] Vamos a exponer aquí tan sólo algunas consideraciones que pueden ayudarnos a discernir sobre el significado de la nueva constitución sacerdotal y real de los creyentes.

 

Dado que en nuestra perícopa la expresión “reino y sacerdotes” es casi idéntica a la que estudiamos en 1,6 (con la sola diferencia del kai,, que no es sustancial para el significado, como veremos) ayudará a la comprensión del texto hacer una comparación entre las dos ocurrencias: resaltando las semejanzas y, sobretodo, las diferencias, podremos profundizar en el desarrollo del pensamiento del autor sobre el sacerdocio de los creyentes.

 

La semejanza principal entre los dos textos, en síntesis, es que en ambos casos nos encontramos con una alabanza (doxología-cántico) a Cristo por su obra salvadora, obra que, realizada en el pasado mediante la efusión de su sangre, ha hecho posible la creación de un reino sacerdotal mediante la “liberación” o “compra” de hombres de toda condición; la finalidad última de esta adquisición es Dios.

 

Veamos de cerca las diferencias que se pueden recoger y que dan a este pasaje su cariz particular. Encontramos diferencias de tipo formal, que se basan principalmente en el diverso sujeto del cántico (en 1,6 eran los mismos cristianos, aquí son los ancianos y los seres vivientes) y consecuentemente en los cambios pronominales. También, en el primer caso la doxología se expresaba en tercera persona (auvtw/| h` do,xa), aquí en cambio el cántico está dirigido directamente al Cordero (,a;xioj  ei=). Finalmente, en el diálogo litúrgico inicial se mencionaba al “Padre”, cosa que no aparece en el cántico nuevo, donde el los cristianos son rescatados y hechos sacerdotes tw/| qew/|.

 

Encontramos también otras diferencias más importantes en cuanto al contenido y a la interpretación del pasaje. Nuestro cántico, en primer lugar, es clasificado como “nuevo”. El adjetivo, usado con frecuencia por los profetas para referirse a los eventos salvíficos escatológicos (Is 42,9-10; 43,19; 66,2; Jr 38,31, etc, donde los LXX traducen siempre el hebreo vdx), es empleado aquí por el autor para asegurar a los oyentes que la novedad escatológica que prometían los profetas está a punto de ser enunciada.[85] El cántico será siempre nuevo, pues se trata de la proclamación del evento salvífico que da comienzo a los tiempos escatológicos o “nuevos”, a saber, la muerte y resurrección de Jesús, el consecuente rescate de los hombres y la consecuente constitución de un pueblo todo sacerdotal. Volveremos sobre la novedad del cántico en la síntesis interpretativa.

 

Tanto en el wv|dh. kainh, como en su contexto más amplio de la visión celestial, salta a la vista el carácter triunfal y eficaz de lo obrado por el Cordero, quién es presentado como el que toma el poder sobre los eventos de la historia, aunque sometido a Dios y con la actitud paradojal de un cordero degollado. Esta presentación de lo obrado por Cristo a favor de los creyentes está sintetizada en el diálogo litúrgico inicial, donde se mencionan los elementos esenciales y nada más; aquí, por el contrario, esos elementos son desarrollados de forma dramática y plástica por el Cordero.

 

            A diferencia del primer texto, es notable aquí la representación que de Cristo hace el autor usando la figura del avrni,on e`sthko.j w`j evsfagme,non, gallardo protagonista de todo el capítulo 5 y de buena parte del libro del Ap.; el canto nuevo de alabanza se fundamenta en la muerte violenta que sufrió el Cordero: o[ti evsfa,ghj. El verbo se usa en el AT para denotar la muerte violenta de hombres (por ejemplo en las guerras) y animales, sobretodo en el uso ritual de estos últimos en vistas a la ofrenda de culto, ya que las bestias así matadas permitían la abundante efusión de sangre. Es claro que con esto el vidente caracteriza a la muerte de Cristo como muerte ritual y de rescate por los pecados; sólo el Ap usa este verbo para la muerte violenta sufrida por Jesús (aquí y en 9,12).

 

De este modo plástico el autor proclama que Cristo como Cordero que ha sido degollado ha constituido a los creyentes en reino y sacerdotes. Esta presentación del evento pascual como fundante de la obra de Cristo en los creyentes precisa y completa con gran calidad artística y teológica la presentación hecha en 1,6. La imagen del Cordero tal cual se presenta aquí tiene como telón de fondo sin duda a Jr 11,19, según la versión de los LXX.[86] Impacta el silencio del Cordero, que en medio de estridentes manifestaciones de alabanza (le,gontej fwnh/| mega,lh|, 5,12) permanece mudo, como lo estuvo antes de su inmolación (Is 53,7); o usando el lenguaje de Jr 11,19 (LXX), impresiona su apacible porte w`j avrni,on a;kakon.[87]

 

En vez de lu,santi, la liberación realizada por Cristo en nuestro paso se expresa mediante hvgo,rasaj. Pero se trata de la misma realidad que en 1,6, a saber, una liberación a cambio de un precio (la sangre del Cordero); es notable que en las Escrituras de la primera Alianza el término no había sido usado  nunca con el significado simbólico espiritual de liberación de los pecados, sino siempre en su originario significado profano.[88]

 

            Al lugar del término a quo de la liberación evk tw/n a`martiw/n h`mw/n (1,5b) encontramos ahora la procedencia universal de los rescatados, expresada por una enumeración polisindética que resalta la globalidad: evk pa,shj fulh/j kai. glw,sshj kai. laou/ kai. e;qnouj (5,9); esta idea estaba antes indicada con un genérico y sencillo h`ma/j (1,6).[89]

 

Otra diferencia que sugiere una interpretación más enjundiosa es la sobreabundancia del carácter “real” de los redimidos hechos sacerdotes, que son aquí definidos como los que de hecho ejercen el cargo sacerdocio en el que fueron constituidos, porque ahora (al presente) basileu,ousin evpi. th/j gh/j. Se trata de un compartir el reinado de Cristo eficazmente. En efecto, el pasaje de 1,6 podía entenderse en un sentido más pasivo: los cristianos son ahora la propiedad de Dios, han sido rescatados “para Él”, él es su rey y por lo tanto ellos son el “reino” de Dios. Si bien esta interpretación es por cierto verdadera, nuestro texto en 5,10 le agrega al “reino” un carácter indiscutiblemente activo, de tal modo que ya no caben dudas: no es sólo Dios que reina en medio de su pueblo, sino que los redimidos también basileu,ousin evpi. th/j gh/j. Considerando que el libro fue compuesto en y para tiempos de persecución, la expresión es notablemente audaz.

 

Observamos también un cambio de orden en la sintaxis de la oración. Mientras en 1,6a “para su Dios y Padre” seguía a i`erei/j, encontrándose así un tanto distanciado del previo basilei,an, en 5,10 la expresión paralela “para nuestro Dios” antecede directamente a basilei,an y se distancia un tanto de i`erei/j. No obstante el intento por parte de algunos comentadores por ver en ello una intención particular del autor, no pensamos que se trate de un cambio que pueda afectar notablemente la interpretación del texto, aunque sí nos parece que se produce un ligero cambio de acentuación, que en 1,6b caía sobre “sacerdotes”, y que aquí cae sobre “reino”.[90]

 

            Aune[91] expone brevemente sobre el kai, que une aquí basilei,an con i`erei/j, a diferencia de 1,6 dándole un valor hermenéutico fuerte: i`erei/j puede entenderse como nominativo o como acusativo plural; Aune opta por la última variante, cosa que nos parece acertada. Sin embargo, su afirmación que en base a esto “es claro que el pueblo de Dios  posee dos privilegios y no uno” en contraposición con “la frase más ambigua basilei,an i`erei/j, ‘un reino, unos sacerdotes’ de 1,6”, nos parece un tanto precipitada. Es cierto que la formalidad de ambas realidades queda mejor distinguida en 5,10 mediante el kai,, pero de allí no se sigue, en nuestra opinión, que se trate de dos privilegios, en vez de uno con dos formalidades distintas, como habíamos visto en 1,6. Nos inclinamos a pensar que la fuerte unidad manifestada por basilei,an i`erei/j en 1,6 prevalece sobre la “separación de privilegios” que auspiciaría basilei,an kai. i`erei/j de 5,10 según la interpretación de Aune.

 

Antes de pasar a la visión interpretativa de conjunto, queremos subrayar algo que, si bien en su aspecto gramatical ha sido notado por todos los comentadores, las consecuencias teológicas que implica, han quedado sin ser desarrolladas suficientemente. Se trata de la relación sintáctica que se establece entre 5,9b (a;xioj ei= labei/n to. bibli,on kai. avnoi/xai ta.j sfragi/daj auvtou) y todo el v.10 mediante la conjunción  o[ti (5,9c). Sobre las consecuencias teológicas que creemos vislumbrar hablaremos inmediatamente; sirva aquí recordar la situación gramatical sobre la cual nos basamos. En efecto, todos los autores están de acuerdo en afirmar que en 5,9b o[ti es causal. Ninguna otra virtualidad le convendría mejor. Así mismo, todos reconocen que el influjo de este o[ti alcanza a los tres verbos que inmediatamente le siguen: evsfa,ghj, hvgo,rasaj y evpoi,hsaj. Esta secuencia verbal se encadena por medio de un kai, lógico y sintácticamente unívoco en toda la secuencia; notemos también que los tres verbos están en el aoristo.[92] Luego de esta cadena de kai, + aoristo, el influjo de o[ti se desvanece con la aparición de un cuarto verbo al presente, basileu,ousin, precedido por un kai, que no está ya bajo el influjo de o[ti, sino que introduce la oración subordinada que depende finalmente de  evpoi,hsaj. En el punto siguiente trataremos de extraer algunas consecuencias de esta estructura.

 

Síntesis interpretativa

 

En el ambiente de la gran visión celestial, donde Dios es presentado en su espléndido poder (Ap 4) y alabado como el creador de todo lo que existe (4,11), el autor percibe y expresa con gran plasticidad (bibli,on gegramme,non e;swqen kai. o;pisqen katesfragisme,non sfragi/sin e`pta,) que los eventos de la historia humana restan escondidos tanto a los ángeles como a los hombres (5,3). Es una situación del todo lamentable, tanto, que provoca lágrimas en el vidente (5,4). Pero esta situación, en realidad, no es ya la situación actual: ha pasado el tiempo del lamento, pues evni,khsen o` le,wn o` evk th/j fulh/j VIou,da (5,5). El “león de la tribu de Judá”, paradójicamente, es el avrni,on e`sthko.j w`j evsfagme,non. Pero a pesar de su apariencia humilde sólo él es capaz de desvelar los secretos de la historia, porque sufrió la muerte violenta y porque “compró” para Dios una multitud de hombres, que al mismo tiempo constituyó como reino y sacerdotes, quienes efectivamente reinan sobre la tierra (5,10). Es decir, la historia ha sido puesta en manos del Cordero. Pero el Cordero hace que de su reino participen también los que él rescató. De este modo Dios cumple su plan en la historia. Esta situación provoca la reacción festiva y doxológica de toda la creación.

 

El autor sagrado advierte que el cántico de los cuatro seres vivientes y de los veinticuatro ancianos en el que se proclama la condición real y sacerdotal de los creyentes es un cántico “nuevo”.  ¿En qué consiste la novedad?

 

La novedad está en el contenido del cántico. Por un lado, los seres vivientes y los ancianos irrumpen en alabanzas al Cordero porque nadie, hasta ese momento, había podido desvelar los misterio de Dios en la historia (5,2-4); en este sentido el Cordero trae la novedad de los interventos desvelados y realizados. Por otro lado, la presentación del avrni,on e`sthko.j w`j evsfagme,non, que al mismo tiempo es capaz de labei/n to. bibli,on kai. avnoi/xai ta.j sfragi/daj auvtou/, nos pone ante una concepción nueva del poder y la realeza ejercidas por Cristo, una concepción que se distancia sustancialmente de toda idea profana de reino, y en este sentido es nueva. Esta nueva forma de ejercitar el poder será trasferida también a los creyentes: nadie podía”.

 

Pero no acaba aquí la novedad. Como vimos más arriba, el motivo de la alabanza tributada al Cordero tiene tres aspectos o momentos, manifestados por la secuencia de tres verbos al aoristo bajo el influjo de la conjunción causal o[ti; de estas tres acciones sufridas o realizadas por el Cordero la primera es lógicamente anterior a las otras dos, pero éstas son igualmente causa de la dignidad que lo capacita para labei/n to. bibli,on kai. avnoi/xai ta.j sfragi/daj auvtou/, es decir, para dar a conocer y poner por obra el designio de Dios en la historia. De este modo, el Cordero puede llevar a cabo el plan de Dios “porque” (o[ti) fue degollado, y “porque” compró a los hombres y los hizo “reino y sacerdotes”. Si no queremos perder la fuerza de esta relación causa-efecto expresada por el autor sagrado, debemos concluir que los designios de Dios en la historia (simbolizados por el libro sellado) sólo pueden cumplirse (acción representada por la apertura del libro) en la medida en que se den las tres realidades mencionadas en esa secuencia de verbos, a saber, la entrega de Cristo a la muerte, la compra de los hombres a precio de su sangre y el establecimiento de un reino sacerdotal, que eficazmente reinen sobre la tierra. De estas tres realidades, la primera depende totalmente de la voluntad del Cordero, y ha sido realizada plenamente; las dos últimas, por el contrario, están en íntima conexión con la libertad humana. En efecto, la compra de los hombres a precio de la sangre del Cordero supone el libre asentimiento de los rescatados, cosa que también debe suponerse para la constitución de esos hombres en reino y sacerdotes, y por supuesto para el ejercicio efectivo de ese reino.

 

Pero - podríamos preguntarnos - ¿no pertenecen estas tres realidades al pasado? ¿Tenemos derecho, basados en el texto, a considerar alguna de las acciones atribuidas al Cordero como inacabada? El uso del aoristo permite una variedad de aspectos que brindan matices diversos a la relación de las acciones enunciadas, con respecto a las coordenadas temporales. El primer aoristo (evsfa,ghj), por la misma naturaleza de la acción del verbo (degollar), puede entenderse en su sentido más natural, es decir, ser degollado en un momento puntual de la historia (evento pascual). Los otros dos verbos (hvgo,rasaj y evpoi,hsaj) que en su sentido figurativo usado aquí implican, al menos al nivel de la historia humana, un desarrollo temporal (los hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación son comprados y establecidos como reino y sacerdotes tanto hoy como ayer, y lo serán siendo hasta el final de los tiempos) pueden entenderse como aoristos ingresivos,[93] de tal modo que la acción de Cristo de “comprar” y “hacer” se haya dado ya en un punto de la historia, pero no al modo como se dio su muerte violenta, sino continuándose a lo largo del tiempo hasta el final de la historia.

 

Si esto es correcto, entonces los designios de Dios en la historia podrán ser conocidos y llevados a cumplimiento sólo en la medida en que los cristianos, verdaderamente,  basileu,ousin evpi. th/j gh/j. Sin duda que el Cordero potencia a los rescatados para hacer efectivo su reinado: no queda todo a la veleidad de los hombres. Pero nos parece que el texto proclama que es por eso que el Cordero es capaz de interpretar los planes de Dios, porque los que él rescató ejercen su sacerdocio implementando esos planes (al modo de una mediación sacerdotal), y en ese sentido “reinan sobre la tierra”. Solo así puede explicarse satisfactoriamente, a nuestro entender, el influjo causal que el autor atribuye con toda claridad a la adquisición de hombres y la constitución de un reino y sacerdotes con respecto a la dignidad del Cordero para hacer que la historia siga los caminos de Dios.

 

Esta nueva condición de reino, de la cual depende la realización de los designios de Dios en la historia, no se ejerce de cualquier manera, sino que los ciudadanos del reino son definidos como i`erei/j. ¿En qué consiste ese sacerdocio? ¿Cuál es el nexo entre estas dos realidades? Resume bien nuestro modo de pensar Vanni cuando escribe a este respecto:

 

Llevando adelante su testimonio en la situación histórica que les ha tocado vivir, día tras día, los cristianos son sacerdotes, median entre el proyecto de Dios y la realidad cotidiana, impregnándola con todos los valores de Cristo de los que son portadores. El sacerdocio de los creyentes se refiere totalmente al hacerse del reino, está en función del reino. En este sentido es un sacerdocio “real”.[94]

 

Por este obrar “nuevo”, precisamente, y en la medida de este obrar, el Cordero puede enseñorearse de la historia. No es una tarea que cumple él solo, quedando los creyentes a la espera de los resultados: hechos reino por obra de la inmolación del Cordero, los cristianos ejercen su sacerdocio implementando los planes de Dios en la historia.

 


[65] Traído por A, entre otros.

[66] Gig, Vgcl, sa, 2050, 2344, Primasio y otros.

[67] La objeción de Vanhoye, que indica que “existen por cierto más de veintiocho lenguas y pueblos” (Testi 156) por lo cual no podría aplicarse a los solos veintiocho sujetos de la acción nos parece poco convincente, ya que el número de ancianos y seres vivientes podría ser tomado también como meramente simbólico.

[68] Presente en los importantes A, a; también 2080, varios minúsculos, Primasio y varios padres, gig, Vg, la biblia armena (arm), las versiones cópticas (co) y otros. C es incluido en el grupo de testigos por Allo, mientras que Aune afirma que allí hay una laguna.

[69] K, P 025, el minúsculo 1, la siríaca de Harkel (syh).

[70] a, 025, 1006, An, minúsculo 1, Vg, co, arm, siríaca philoxeniana (syph) Cipriano, Hipólito (“en tout 130 mss.”, afirma Allo).

[71] A, 046, 1006, 1611, syh  y otros (“en tout 67 mss. et Syr2”, Allo).

[72] 2432, algunos códigos de la Vetus Latina, Vg, y algunos padres.

[73] Ver la discusión en Schüssler Fiorenza, Priester 74.

[74] Véase para más la argumentación de Schüssler Firenze, Priester 73, respecto a la hipótesis de la reelaboración de 1,6 que habría hecho el autor en 5,10; este tipo de hipótesis, por su misma naturaleza conjetural, nos resultan más bien inconsistentes.

[75] “Wenn auch nicht mehr genau entschieden werden kann, welche Lesart die ursprünglichere ist, muß doch festgehalten werden, daß das Praesens, die lectio difficilior, von dem besten Testzeugen A belegt ist, und auch nicht als Verbesserung erklärt werden kann, die vom Kontext der Stelle her inspiriert sein könnte.” (Schüssler Fiorenza, Priester 74). Siguen la lectura del presente Allo, Lohmeyer, Charles, Westcott-Hort, Bover, Holtz y algunos comentadores. Para la decisión por el futuro ver Schmid, Studien, II, 123; B.M. Metzger, A Textual Commentary on the Greek New Testament2, Stuttgart (1994) 666-667. La lectura errónea que A hace de 20,6 (donde se lee el presente al lugar del futuro) indicaría para estos y otros estudiosos un punto en contra en cuanto a la importancia de A en nuestro pasaje; no nos parece que se siga necesariamente. Se presentan en línea con el futuro Nestle-Aland, von Soden, Vogels, Schmid, Merk, Zahn y una mayoría de comentadores. Schüssler Fiorenza se decide, finalmente, por el futuro (“wahrscheinlich ursprünglicher Text”), Priester 77.

[76] “... dans un livre prophétique comme l’Apocalypse – se pregunta Feuillet con sutileza –, n’a-t-on pas tendance à croire que tout se rapporte à l’avenir?” (Les chrétiens 52). 

[77] L’Apocalypse 80.

[78] En la división que nos propone Vanni, estos dos capítulos que abarca la visión son la primer sección de la segunda parte. Ver para los motivos La struttura letteraria dell’Apocalisse 182 y siguientes. Esta visión - señala Vanni - es una invitación “no a hacer un viaje espacial, sino a ver lo que debe suceder” (A. Vanhoye, F. Manzi, U. Vanni, Il Sacerdozio della Nuova Alleanza, Milano1999, 92).

[79] Es la primera de las 28 veces que el Ap menciona al avrni,on refiriéndose a Cristo (sólo una vez aparece el término en sentido no cristológico, en 13,11). Una visión de conjunto sobre las recurrencias a avrni,on en la literatura neotestamentaria y su problemática en la exégesis contemporánea puede verse en la obra N. Hohnjec, “Das Lamb - to. avrni,onin der Offenbarung des Johannes, Roma (1980).

[80] Véase por ejemplo Allo, L’Apocalypse 81 y siguientes. Vanni resume: “Egli [el Cordero] è l’unico a essere in grado [...] di accogliere il libro della sotria dell’uomo e di renderne, così, possibile la lettura. La storia, tutta la storia, così com è, con le sue ombre e le sue luci, è presa in mano da Cristo-avrni,on che, solo, ne costituisce la chiave ermeneutica valida”. U. Vanni, Il Sacerdozio dei Cristiani e il Sangue di Cristo nell’Apocalisse, Atti della V Settimana, Sangue e Antropologia Riti e Culto, Roma (1987) 850.

[81] Puede verse el meticuloso análisis literario y estructural que propone Aune, Revelation 327-338.

[82] Sacerdotes 301.

[83] Ver Vanni, Il Sacerdozio dei Cristiani 848-849

[84] Puede verse por ejemplo el comentario de Giesen sobre todo el capítulo 5, con abundante referencia bibliográfica. Lo mismo en el comentario de Aune.

[85] “Jesaja 42,10 fordert zu einem neuen Lied auf, das auf die neuen Heilserweise Gottes in der Endzeit (42,9) antwortet. Genau das ist der Grund auch für den Lobgesang in VV. 9f. Denn in ihm geht es um das qualitativ neue endzeitliche Heilshandeln Gottes durch Jesus Christus”. Giesen, Offenbarung 169.

[86] Véase la discusión sobre la terminología veterotestamentaria para “cordero” en la obra citada de Hohnjec. Pensamos que, sin utilizar ese vocablo, el autor del Ap presupone en sus oyentes la abundante imaginería teológica referida al avmno,j (LXX), que normalmente vierte el hebreo fbk.

[87] Para una panorámica del campo semántico de avrni,on ver Kittel, Wörterbuch I, 342-345.

[88] Con el sentido de rescate salvífico se repite en 14,3 y 4. Fuera del Ap lo vemos en 1 Co 6,20; 7,23 y 2 Pe 2,1.

[89] Otros listados polisindéticos en el Ap: 7,9; 10,11; 11,9; 13,7; 14,6; 17,15. Siempre conllevan la idea de la totalidad, sea del triunfo salvífico, sea del rechazo por parte de los enemigos.

[90] Lo declara bien Vanni cuando dice: “Il termine ha la stessa carica di significato che abbiamo analizzato in 1,6: ma, mentre in 1,6 era proprio la qualifica ‘sacerdoti’ che, sempre inclusa nel ‘regno’, veniva messa direttamente in rapporto con Dio, qui si ha uno spostamento di accento: è il regno che viene riferito a Dio e, implicitamente, anche la qualifica di sacerdoti” (Vanni, La promossione del regno 67). Posición que no convence a Giesen (Offenbarung 170), quién da un significado diverso a la nueva ordenación sintáctica: “Daraus is kaum zu folgern, daß es dem Seher hier stärker als in 1,6a um das Motiv des ‘königlichen Volkes’ als um das ‘Priester’-Motiv geht [...]. Rückblickend verdeutlicht der Seher vielmehr, daß das Attribut ‘für Gott’ nicht nur auf das ‘königliche Volk’, sondern auch auf ‘Priester’ zu beziehen ist”.

[91] Revelation 362.

[92] Cristaliza perfectamente la situación Aune cuando dice, comentado nuestro paso: “The o[ti clause introduces the basis for the worthiness ascribed to the Lamb in v 9b, by emphasizing three actions, all expressed with aorist verbs, that express the saving death of Christ with its salvific effects: evsfa,ghj, ‘you were slaughtered’, hvgo,rasaj, ‘you redeemed’, and evpoi,hsaj, ‘you made’” (Revelation  381.

[93] Blass-Debrunner, A Greek Grammar § 331.

[94] Vanni, en Il sacerdozio della Nuova Alleanza, 95.

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