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El padre José
O'Callaghan, jesuita, es un eminente papirólogo reconocido internacionalmente.
Enseña papirología y paleografía griega y durante cuatro años enseñó Crítica
textual del Nuevo Testamento en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma. Su
nombre ha dado vueltas al mundo a raíz de la identificación, por él realizada,
del pequeño fragmento de papiro de Qumrán conocido como 7Q5, como un pasaje del
evangelio de Marcos. Dicha identificación ha suscitado una ardua discusión que
durante varios años se mantuvo en primera línea para los especialistas.
Ahora nos regala un pequeño
volumen editado en la nueva colección Instrumentos para el estudio de la Biblia,
serie publicada bajo los auspicios de la Sociedad Bíblica española. Se trata de
una pequeña introducción a la compleja disciplina de la Crítica Textual, en el
ámbito del Nuevo Testamento, disciplina que como el mismo autor afirma; "nos
aproxima, de forma científica y en la medida de lo posible, al texto original
-desgraciadamente perdido- del NT" (cfr. p. 115).
El motivo de su composición
nos lo repite el autor en dos oportunidades. Su experiencia como docente le
reveló "la verdadera necesidad de tener una obra en nuestra lengua, capaz de
iniciar a los alumnos en el camino de la crítica textual" (p. 113).
La obra consta de nueve
capítulos y un epílogo. Los cinco primeros son de carácter introductorio. Nos
instruyen en primer lugar sobre la problemática de la crítica textual (cap. I),
sobre las diversas cuestiones paleográficas (cap. II), sobre los distintos
testigos (papiros, manuscritos, leccionarios, versiones) del texto
neotestamentario (cap. III), la clasificación de dichos manuscritos (cap. IV), y
los diferentes tipos textuales del Nuevo Testamento (cap. V).
El capítulo central de la obra
puede considerarse el cap. VI, donde se esbozan los principios de la crítica
textual, en sus dos variantes (criterios documentales y criterios racionales).
En una interesante exposición, principios como el de nexo de causalidad, lectura
difícil, lectura breve y otros, son cuidadosamente explicados y hasta
críticamente analizados, siendo de gran utilidad para los que recién se inician
en esta disciplina. Suele ser difícil normalmente hallar una explicación
razonable y crítica de estos principios, y un análisis de sus fundamentos, como
los que hallamos en esta obra.
La obra se concluye con un
excursus sobre el Griego del Nuevo Testamento (cap. VII), una breve historia
acerca del estudio del texto neotestamentario (cap. VIII), y un epílogo en el
cual se dan algunos ejemplos de discusiones prácticas de variantes (cap. IX).
Una obra muy útil, y sin duda
objetiva, para los que quieren introducirse en el estudio de esta disciplina.
Pero no menos útil para los que ya algo conocen. A pesar de su brevedad, la
objetividad lograda la hace digna de una obra científica, en una disciplina
(como la crítica textual) donde muchas veces se hace gala de ciencia más por el
contrario, tantos se dejan llevar por fantasiosos prejuicios. Como nos recuerda
el autor: "No es sólo una ciencia, se trata de un arte que exige un sentido de
equilibrio mental. No se trata en esta ciencia de dejarse llevar por la
fantasía. En nuestro campo, esta disposición es sumamente peligrosa. La decisión
de las variantes no queda decidida por el gusto del crítico, sino por la
ponderación de razones objetivas que inclinan a su aceptación o rechazo. La
pasión personal, desgraciadamente, no siempre se aleja del juicio recto. No es
ninguna novedad la predilección de algunos críticos por determinados códices,
que les han hecho desviarse, a veces, de la adecuada determinación" (p. 114).
Nosotros hemos conocido
algunos casos, en renombrados centros católicos de enseñanza, y damos testimonio
de que lo que afirma el padre O'Callaghan es absolutamente verdadero. Quiera
Dios que esta obra ayude a la formación de criterios más objetivos y de acierto
científico en todos los amantes de esta disciplina y entre los estudiosos de
Biblia en general.
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